El portavoz del Ministerio de Interior, Nouredín al Baba, confirmó en una rueda de prensa que se produjeron escapes generalizados y que se detectaron 138 agujeros en la valla de unos 17 kilómetros que rodea el campamento, donde residían miles de allegados de la formación terrorista.
Durante su intervención, Al Baba acusó a la alianza armada liderada por kurdos de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD) de abandonar sus posiciones en Al Hol sin coordinarse con las tropas gubernamentales, lo que provocó un estado de agitación en el interior de las instalaciones.
Sin embargo, las FSD calificaron las declaraciones de "engañosas" y defendieron que su salida del campo se produjo después de que este fuera atacado por facciones armadas con vínculos a las autoridades centrales sirias, coincidiendo con movimientos "coordinados" de las familias del EI para incitar al "caos".
Según su versión, estos grupos entraron posteriormente al campo y liberaron a familiares de los yihadistas, que continuaron saliendo "abiertamente y de forma documentada con la protección de personal vinculado a los ministerios de Defensa e Interior en el Gobierno de Damasco".
"La liberación y el tráfico de familias del EI ocurrió después de la entrada de facciones afiliadas a Damasco e incluyó su participación directa", argumentaron los kurdosirios en un comunicado.
Alrededor de 23.000 personas, la gran mayoría de ellos mujeres y niños, vivían en Al Hol hasta que el pasado enero un estallido de violencia provocó la huida de las fuerzas kurdosirias que lo custodiaban y su control pasó a manos de las autoridades centrales sirias.
Recientemente, sus nuevos administradores trasladaron a muchos habitantes de Al Hol al campo de Aq Burhan, en la provincia nororiental de Alepo.
La semana pasada, la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) confirmó que las infames instalaciones habían quedado "prácticamente vacías", después de que diversas familias iraquíes fueran repatriadas a su país de origen y de que otras sirias regresaran a diferentes áreas del país.
