Con gesto entretenido y sonriente, Merz observó con atención y posteriormente aplaudió una puesta en escena de movimientos de kung-fu plagada de piruetas y saltos acrobáticos, y también un combate de boxeo entre dos humanoides.
Varios de los robots portaban en una mano una calabaza, símbolo de abundancia en China.
La demostración tuvo lugar durante la visita del líder alemán a la empresa Unitree Robotics, una de las compañías punteras del sector, especializada en robots cuadrúpedos y humanoides.
La tecnología fue precisamente la protagonista de la segunda y última jornada de la visita oficial de Merz a China, la primera que realiza desde que asumió el cargo de canciller.
En Hangzhou, capital de la provincia oriental de Zhejiang y uno de los principales polos tecnológicos del país, el mandatario también mantuvo intercambios con compañías chinas vinculadas a sectores como la inteligencia artificial y los vehículos de nueva energía.
La jornada anterior la centró la agenda política bilateral e incluyó reuniones de Merz con el presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro, Li Qiang, con quienes el alemán buscaba limar los desencuentros que han marcado las relaciones entre Pekín y Berlín en los últimos años, reequilibrar las relaciones comerciales bilaterales y profundizar la cooperación en sectores tecnológicos estratégicos.
