"Si se va a tomar alguna medida, creo que se busca lograr un resultado que realmente genere el cambio transformador que deseamos en la región", declaró a la prensa.
Estas declaraciones llegan en un momento en que Estados Unidos tiene el mayor despliegue militar en Oriente Medio desde la guerra de Irak en 2003, con la presencia de dos portaviones, el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford.
Además, estamos dentro del plazo de diez días que dio el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para alcanzar un acuerdo o iniciar un ataque y que hizo público en la sesión inaugural de la Junta de la Paz el pasado 19 de febrero en Washington.
Trump aseguró sobre Irán durante el discurso del estado de la Unión este mismo martes que, aunque su "preferencia es resolver este problema mediante la diplomacia", nunca permitirá que el "principal patrocinador del terrorismo del mundo, que lo es, con diferencia, tenga un arma nuclear".
Al tiempo que las conversaciones entre las delegaciones estadounidenses e iraníes se mantienen abiertas para intentar alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear, en Estados Unidos se ha abierto un debate político sobre la necesidad de que el Congreso autorice cualquier tipo de intervención.
Mientras asesores de la Casa Blanca sostienen que, si hay una amenaza inminente, el presidente podría ordenar una operación, varios representantes impulsan una resolución en el Capitolio para dejar claro que Trump debe obtener aprobación del Congreso antes de iniciar cualquier ataque contra Irán.
