"Proteger la salud de las personas frente a los peligros de las drogas ilícitas es una responsabilidad compartida", aseguró la presidenta de la Junta, Sevil Atasoy, al presentar el informe mundial de drogas 2026 de la JIFE.
En su comparecencia, Atasoy subrayó que la eficacia del sistema depende de la voluntad de los países de trabajar juntos.
La JIFE insta a los gobiernos a proporcionar información para supervisar eficazmente el cultivo, la producción, la fabricación, el consumo y el comercio lícito de sustancias fiscalizadas, para garantizar su disponibilidad para fines lícitos y prevenir su desvío.
Según la JIFE, el desvío de sustancias fiscalizadas desde circuitos legales hacia el mercado ilícito es mínimo y, en el caso de los psicotrópicos, prácticamente ha desaparecido, lo que Atasoy calificó como "un éxito internacional sin precedentes".
La JIFE también destaca el creciente uso de herramientas tecnológicas de intercambio de información en tiempo real, lo que permite "minimizar el riesgo de desvío hacia la fabricación ilícita de drogas".
Por ejemplo, a través de plataformas de notificación previa de exportaciones (PEN) se informa a los Estados sobre ventas previstas de precursores químicos sujetos a fiscalización internacional o sobre envíos de precursores no sujetos a fiscalización, pero que se suelen usar para la fabricación ilícita de drogas.
En marzo de 2025, destaca la JIFE, se usó esa plataforma para prevenir el desvío de tres toneladas de un precursor de fentanilo.
Si el envío no se hubiera detenido, podría haberse usado para la fabricación ilícita de grandes cantidades de droga.
La JIFE también resalta la cooperación con el sector privado, en particular la industria química, el comercio electrónico o los servicios postales, ante la diversificación de los métodos utilizados por las redes criminales.
Pese a ciertos avances, la Junta advirtió que persisten importantes desigualdades en el acceso a medicamentos contra el dolor y el tratamiento de enfermedades como la epilepsia, sobre todo en países de ingresos bajos y medios.
En su informe, la JIFE describe un escenario global marcado por amenazas diversas: el aumento del consumo y del tráfico de opioides en África, señales sin confirmar de un descenso de sobredosis por drogas sintéticas en América del Norte o la rápida expansión del mercado de la cocaína desde América del Sur.
Y, además, destaca la expansión de metanfetaminas en Asia oriental y sudoriental, el consumo de opioides en Asia meridional, así como un fuerte aumento del tráfico de cocaína y de producción de drogas sintéticas en Europa.
