La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció desde la sede de la institución en Bruselas que iba a “proceder con la aplicación provisional” del acuerdo, negociado durante más de 25 años con Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay y que creará un mercado de 720 millones de personas.
“Ya lo he dicho anteriormente, cuando ellos estén listos, nosotros estaremos listos”, dijo, y recordó que, en enero, el Consejo Europeo facultó a la Comisión para aplicar provisionalmente el acuerdo a partir de la primera ratificación por parte de un país del Mercosur.
El Ejecutivo comunitario puede proceder con la aplicación provisional sin la ratificación de la Eurocámara, cuyo voto final tendrá que esperar a que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncie sobre la compatibilidad del acuerdo con los tratados comunitarios.
La Unión Europea sí ha puesto en marcha, por otro lado, salvaguardias para proteger a los agricultores europeos ante posibles caídas de precios locales o incrementos en las importaciones de productos sensibles, un añadido que fue clave para convencer a países y eurodiputados reticentes al pacto por la presión del campo.
Tras el anuncio de hoy, el portavoz comunitario Olof Gill precisó que la aplicación provisional del acuerdo comercial comenzará el primer día del segundo mes siguiente a la fecha en que la UE y Uruguay, como primer país del Mercosur en ratificar, intercambien notas verbales al respecto. Y, en ese momento, se aplicaría también a todos los países del Mercosur que lo hayan igualmente ratificado, apuntó.
En cualquier caso, agregó que ese intercambio de notas verbales aún no se ha producido, y que todavía no se ha decidido una fecha para hacerlo.
A falta de la ratificación formal por parte de la Eurocámara, Gill insistió en que ahora se podrá “empezar a cosechar los beneficios de este acuerdo”, decidido “democráticamente” en el marco de la normativa comunitaria.
El anuncio de la aplicación provisional levantó duras críticas de Francia, país que no apoyó el texto cuando se aprobó en el Consejo de la UE por mayoría cualificada: su ministra de Agricultura, Annie Genevard, consideró que será "muy perjudicial” para los productores del país.
En cambio, España, uno de sus principales valedores, celebró el avance. “Europa no puede permitirse quedarse atrás. El acuerdo con Mercosur es un gran paso en la hoja de ruta de la UE para ser más autónoma y resiliente,” dijo su ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.
La patronal europea, Business Europe, había solicitado hoy mismo aplicar con "determinación" y “celeridad" el pacto con un “socio estratégico y fiable” como el Mercosur, y evitar más retrasos en la aplicación de un acuerdo que “ofrece claros beneficios”.
Von der Leyen destacó hoy que el acuerdo proporciona a Europa "una ventaja estratégica por ser la primera en actuar en un mundo de fuerte competencia y horizontes cortos”.
Con la competencia china latente en Latinoamérica y un panorama comercial mundial incierto por los aranceles generales de Estados Unidos, el acuerdo UE-Mercosur es "uno de los pactos comerciales más importantes de la primera mitad de este siglo", entre "socios que entienden que el comercio abierto y basado en normas ofrece resultados positivos para todos".
El portavoz Gill destacó la importancia de que la UE se asegure el "ser los primeros en actuar" con la aplicación del acuerdo, para evitar que "otros adelanten" a los Veintisiete.
“No podemos permitir que eso suceda en el contexto geopolítico actual”, dijo el portavoz. “Cualquier retraso adicional supondría el riesgo de debilitar tanto nuestra posición económica como nuestra influencia política. Por lo tanto, lo que estamos debatiendo aquí es una urgencia geoestratégica”, concluyó.
