Orsi ha gobernado sin mayoría propia en el Parlamento —una situación inédita desde la recuperación democrática en 1985—, lo que ha obligado al Ejecutivo a negociar cada proyecto y ha marcado un primer año atravesado por acuerdos como el presupuesto quinquenal y controversias por la cancelación de contratos y la revisión de reformas de la Administración anterior.
En el plano económico, subrayó el crecimiento, el aumento del empleo con "la mayor cantidad de personas con empleo en los últimos 35 años" y una inflación por debajo del 4 %, lo que, según afirmó, permitió recuperar salario real y jubilaciones.
Sobre este último caso, acusó al Ejecutivo de "anteponer el interés político partidario electoral del año 2029 al interés nacional" y advirtió que la rescisión afecta "la certeza jurídica" y la credibilidad internacional.
El senador del Partido Nacional Sebastián Da Silva calificó la gestión como "un Gobierno de asamblea", con escasa acción, que "desperdició el año de oro".
También sostuvo que los "énfasis destructivos" y una postura que "desalienta la inversión" están generando salida de empresas. "Mucho peor. Nosotros dejamos un país en funcionamiento", afirmó, y alertó sobre la pérdida de competitividad frente a Argentina, Chile y Paraguay, a los que definió como "un imán de inversiones".
Sin embargo, discrepan en cómo capitalizarla y, mientras Caggiani la ve como un escenario "muy positivo" para el crecimiento, Da Silva advierte que si el Gobierno no cambia de rumbo hacia políticas "pro mercado" el país desaprovechará la coyuntura.
Desde el Partido Colorado lamentan que el Gobierno "ha dinamitado la relación" priorizando intereses electorales, mientras que el Partido Nacional vaticina que las relaciones "van a ser bastante más complicadas".
