Operación de Interpol en Colombia, Ecuador y Perú contra los componentes de explosivos

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París, 27 feb (EFE).- Las fuerzas del orden de Colombia, Ecuador y Perú llevaron a cabo durante doce días en noviembre una operación coordinada por Interpol contra el tráfico transfronterizo de productos químicos y componentes utilizados para la confección de artefactos explosivos.

Las policías y los servicios aduaneros y de la inmigración de estos tres países llevaron a cabo más de 50.000 inspecciones en fronteras y puertos que dieron lugar a tres arrestos y a la incautación en particular de 4.000 detonadores, dos toneladas de explosivos, 60 metros de mecha, 10.450 litros de diesel y 18 cubas de gas licuado de petróleo.

Interpol explicó este viernes en un comunicado que uno de los detenidos es un peruano al que su país buscaba, y que era objeto de una notificación roja de la agencia policial internacional, que fue capturado en Argentina gracias a las informaciones recopiladas en esta operación y a la coordinación entre los dos países.

Aunque no dio su identidad, señaló que se sabe que estaba vinculado a una amplia gama de actividades delictivas, incluidas la extorsión con explosivos, el tráfico ilícito de armas de fuego o ataques selectivos.

En Ecuador, las fuerzas del orden descubrieron detonadores explosivos en las bodegas de autobuses de pasajeros, lo que ilustra la estrategia de recurrir a esos medios de transporte para evitar los controles en el interior del país o en las fronteras, aun poniendo en riesgo a los otros viajeros.

En la región de Huaquillas, en la frontera de Ecuador con Perú, se puso en evidencia un novedoso método de contrabando de combustible mediante camiones cisterna improvisados adaptados a partir de vehículos agrícolas.

Eso dio lugar a la emisión de una notificación 'morada' de Interpol para alertar a las fuerzas del orden internacionales sobre ese nuevo método delictivo.

La llamada operación Chase Sudamérica puso de relieve, según la agencia policial internacional, "la necesidad de una sólida colaboración institucional" porque como se ha visto en esa región pero también en el sudeste asiático o en África, hay una tendencia mundial en que las redes criminales o terroristas cada vez utilizan más las cadenas de suministro de sustancias químicas legales.