Al término de un discurso con motivo de un acto presidencial en la región meridional de Magallanes, Boric recalcó que "Chile no está para peleas chicas" y remarcó que en lo que se refiere al cargo de presidente de la República "el pueblo chileno está por encima de los intereses personales".
"Un presidente de la República, sea quien sea, tiene que estar pensando en Chile. Más allá de las diferencias políticas, como presidente de la República manifiesto mi disposición absoluta y la de todo mi Gobierno a retomar inmediatamente las reuniones de traspaso de mando con el Gobierno entrante", afirmó.
"Porque más allá de las tensiones, más allá de las diferencias que puedan haber más allá de incluso la diferente evaluación de los hechos, en Chile tenemos tradiciones republicanas que nos enorgullecen y que tengo la convicción que tenemos que honrar. Yo, personalmente, y mi gobierno estamos ciertamente disponibles a ello", agregó.
La ruptura se produjo este martes después de que Kast acusara a Boric de mentir y le exigiera disculpas públicas por la polémica surgida a causa de la decisión de Estados Unidos de sancionar a miembros del actual Gobierno por un proyecto para extender un cable submarino de datos a Chile.
Kast acusó a Boric de no haberlo informado, mientras que el mandatario aseguró que sí lo hizo. En una rueda de prensa celebrada el martes tras la abrupta ruptura, Kast admitió que Boric lo llamó, pero explicó que no respondió porque era un número oculto y porque ya le había avisado que no deseaba contacto directo, sino solo a través de sus equipos.
En el Gobierno chileno existe igualmente malestar por la actitud de Kast desde que fue elegido, ya que, al contrario de lo ocurrido en los traspasos de mando desde el fin de la dictadura en 1989, ha actuado ya como presidente, interfiriendo en asuntos parlamentarios, criticando al Gobierno saliente y realizando giras internacionales por Latinoamérica y Europa.
