"Portugal no siguió, ni suscribió ni estuvo implicado en esa acción", dijo en el Parlamento, donde respondió a preguntas de los diferentes partidos, en una sesión centrada en la situación en Oriente Medio y el papel de Portugal.
Hasta el momento, el Ejecutivo luso no se había posicionado abiertamente sobre la ofensiva contra la República Islámica, aunque sí había condenado "los ataques injustificados" de Irán contra países de la región.
Montenegro precisó que el Gobierno "ha hecho su análisis" y ha estado en contacto con la Unión Europea, la OTAN y los socios de la zona del Golfo, además de poner en marcha la repatriación de nacionales de la zona y convocar una reunión extraordinaria del gabinete coordinador de seguridad para reforzar las medidas a nivel nacional para proteger infraestructuras críticas, como aeropuertos, puertos y embajadas.
A lo largo de su comparecencia, surgió en varias ocasiones el tema del uso por parte de las fuerzas estadounidenses de la base aérea de las Lajes, en el archipiélago portugués de las Azores.
Montenegro insistió en que Portugal ha mantenido con Estados Unidos "un cumplimiento escrupuloso de las normas legales y las reglas que figuran en el acuerdo bilateral".
El sábado, la agencia de noticias Lusa informó de que cinco aviones de reabastecimiento del tipo KC-46 Pegasus de la Fuerza Aérea de EE.UU. desplegaron de la base, situada en la isla Terceira, en las Azores.
El empleo de las Lajes por parte de EE.UU. ha suscitado un debate en el país ibérico, donde el ministro de Exteriores, Paulo Rangel, explicó el lunes que el Ejecutivo había autorizado a las tropas estadounidenses utilizar ese aeropuerto militar bajo varias condiciones, como que solo sea para misiones defensivas.
Hasta el viernes, según Rangel, el uso de la base estaba sujeto a un régimen general de autorizaciones tácitas, que pueden obtener más de medio centenar de países, incluido EE.UU., si Portugal no responde en 24 horas.
