En vísperas del Día Mundial de la Eficiencia Energética, la vicepresidenta de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Teresa Ribera, ha asegurado este martes que "la transición limpia y la era de la electricidad es una oportunidad para bajar los precios, aumentar la resiliencia, descarbonizar e invertir en nuestro futuro. Y esta transición se está acelerando en todo el mundo con regiones que capturan sus beneficios".
Durante el cuarto Foro Anual del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Ribera ha hecho un llamamiento para avanzar "decisivamente" y rápido con la transición limpia porque, de lo contrario, se corre el riesgo de "congelar las inversiones" y desincentivar a empresas o instituciones financieras que "ya han alineado su capital con la estrategia a largo plazo de Europa o están pensando seriamente en hacerlo".
La invasión de Rusia a Ucrania provocó una crisis energética en Europa, y ahora con el polvorín de Oriente Medio, con limitaciones a las exportaciones de petróleo desde esa zona, la eficiencia energética es más necesaria que nunca, según algunos expertos.
La producción de energía y los recursos para lograrla siempre han estado en disputa, y, desde el inicio de su segundo mandato, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha planteado abiertamente su intención de obtener petróleo de países como Venezuela. Ahora con el conflicto en Oriente Medio una nueva crisis energética tiene en vilo a todo el mundo.
Los últimos acontecimientos han provocado un ascenso súbito del precio del petróleo y del gas, dos de los combustibles fósiles responsables del calentamiento global, y sus consecuencias ya están teniendo efectos en los precios de los carburantes para automoción, y, por ende, los tendrá en los alimentos y productos de consumo en general.
Según varias previsiones, en la crisis actual, el barril de petróleo podría superar los 100 dólares si finalmente el estrecho de Ormuz, por donde pasa más de 20 millones de barriles de petróleo de Oriente Medio y el 20 % de los buques que transportan gas natural licuado, queda bloqueado.
Por ello, según la Agencia Internacional de la Energía, es necesario reducir la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera, con el objetivo de rebajar el calentamiento global; así como continuar hacia la transición a las "energías limpias" para todas las actividades de la industria, la economía y el consumo doméstico.
Asimismo, impulsar la seguridad e independencia energética de cada país y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Europa inició ya hace algunos años la senda de la descarbonización y, para lograr la eficiencia energética, ha aprobado varias directivas y medidas para su acompañamiento.
Entre ellas, la directiva europea de eficiencia energética para edificios, aprobada en 2024 y que busca reducir el consumo energético en las edificaciones públicas y privadas. Con anterioridad se ha adoptado la eficiencia energética para aparatos eléctricos y electrónicos, como neveras, cocinas, lavadoras, secadoras, lavavajillas o bombillas.
En el resto del mundo, China lidera la producción con energías renovables y eficiencia energética, seguido de países como la India, Japón o Suiza.
En Latinoamérica países como Chile, Brasil o Colombia están apostando por la transición energética, seguidos de Uruguay, México y naciones de Centroamérica.
El uso adecuado, eficiente y sostenible de la energía implica un consumo responsable, uno de los objetivos de la Primera Conferencia Internacional de Eficiencia Energética celebrada en 1998 en Austria, donde se propuso además concienciar y educar a los usuarios sobre la necesidad de reducir el consumo de energía, que es el objetivo del Día Mundial de la Eficiencia Energética.
La eficiencia energética es una herramienta clave en la lucha contra el calentamiento global y la crisis climática y pretende lograr los mismos servicios energéticos con la utilización de menos recursos, mejor tecnología y un consumo responsable.
