El pequeño barril sobre el pedestal es un buen ejemplo del ambiente que se respira en ARCO. Se trata de una obra titulada 'El último barril de petroleo', cuyo precio fluctúa en función del valor del oro negro en el mercado internacional.
"Con la guerra de Irán el precio de mi obra esta subiendo", bromea el artista venezolano Alessandro Balteo-Yazbeck con los compradores, en un juego que tiene mucho de 'performance' y que denuncia el carácter "especulativo del petroleo, cuyo valor se multiplica por más de veinte desde la extracción al consumidor final".
"El petroleo ha logrado cierta invisibilidad pero está por todas partes, desde la ropa a los envases, y es la causa no reconocida de la guerra de Irán de ahora mismo, de los problemas de Venezuela y de muchos otros conflictos", añade en una entrevista con EFE.
Como Balteo-Yazbeck, son muchos los artistas de la edición de este año de la prestigiosa feria española de arte contemporáneo que miran hacia el futuro "desde su contexto inmediato -algunos con más urgencias que otros-, y con voces diversas que van desde el discurso más político hasta el más poéticos", según el mexicano José Esparza Chong Cuy, comisario del proyecto 'Perfiles/Arte Latinoamericano' de Arco.
El extractivismo, el medio ambiente y el neocolonialismo son temas muy presentes en las obras de las 43 galerías latinoamericanas que muestran sus propuestas en Madrid del 4 al 8 de marzo.
Un ejemplo es la galería argentina Rolf Art, que expone piezas de la colombiana Clemencia Echevarri sobre la explotación de los ríos de su país.
Otro es el de la artista trans mapuche de Chile Seba Calfuqueo, que habla con EFE junto a la escultura de una mujer de larguísima cabellera tendida en el suelo.
La obra se llama 'Yacente serpiente' y es "una resignificación de la figura del Jesús Yacente", que ahonda en la evangelización de los mapuches, las imposiciones coloniales y en los derechos ambientales.
La identidad de género y la masculinidad son también temas recurrentes en esta edición de ARCO y en la exposición central de la feria, titulada 'El futuro, por ahora', en la que el comisario venezolano José Luis Blondet y la mexicana Magalí Arriola han reunido la obra de 26 artistas.
Entre ellos la argentina Liv Schulman, que expone seis esculturas agrupadas bajo el titulo 'Hombres argentinos' en las que "ironiza sobre el gran tema del patriarcado", con una mirada "provocadora y muy interesante", según Blondet.
Al igual que los artistas con los que trabajan, los más de doscientos galeristas de ARCO también son muy conscientes de la realidad que les rodea.
El mercado del arte es un sector de alto riesgo, muy sensible a las crisis y las incertidumbre. De ahí que la coincidencia del inicio de la feria con la escalada de la guerra en Oriente Medio haya sido objeto de conversación en los pasillos de la feria.
"A pesar de todo lo que está pasando en el mundo, creo que hay una energía muy positiva en ARCO. Desde que se han abierto las puertas se siente está energía. Hay muchas personas interesadas en adquirir obras de arte, a pesar de lo loco que está el mundo", afirma el galerista brasileño Rodrigo Trevisan.
Otros no son tan optimistas, como Isabel Mignoni, de la galería Elvira González. "Tenía muchísimas expectativas, hasta antes de ayer buenísimas, pero con todo lo que está pasando, la gente pierde empuje y ánimo por comprar. Ya veremos", dice con cautela.
