El estudio, en el que colabora el Ministerio Educación, sigue los pasos del ensayo lanzado el año pasado por un profesor de secundaria en el que setenta alumnos estuvieron 21 días sin usar sus teléfonos.
Esa prueba tuvo mucha repercusión mediática y a la llamada ahora de la ORF se han apuntado esos 72.000 estudiantes de bachillerato, a partir de diez años, y algunos profesores.
"Con este experimento creamos un espacio donde los jóvenes pueden reflexionar sobre su realidad digital a través de su propia experiencia. Porque una sociedad democrática necesita personas atentas, conscientes de ellas mismas y capaces de establecer relaciones genuinas", explica Lisa Totzauer, directiva de la ORF.
Los resultados de esta experiencia se harán públicos a finales de mayo.
El proyecto estará asesorado, entre otras instituciones, por la Universidad Privada Sigmund Freud de Viena, que el pasado febrero celebró un simposio sobre la adicción al móvil en el que los expertos concluyeron que "tres semanas de abstinencia del uso del móvil son más beneficiosas para la salud mental de los estudiantes que dos semanas de vacaciones escolares".
Algunos estudiantes optarán por una modalidad más ligera, limitando el uso del móvil a una hora diaria o usando un teléfono con el que sólo se pueden contestar llamadas o enviar mensajes.
Algunos de los participantes han impreso ya sus billetes de transporte público o planificado sus rutas con mapas en papel para ser autónomos de las aplicaciones del teléfono.
Los alumnos esperan que descansar de las redes sociales les ayude a tener más concentración en la escuela y mejorar sus notas, así como poder formar su propia opinión en los temas de actualidad o empezar aficiones nuevas.
