El socialista Sánchez y el conservador Montenegro presidieron en el Monasterio de la Rábida, en Huelva (suroeste español), la 36ª cumbre bilateral, marcada en esta ocasión por la grave crisis bélica de Oriente Próximo y sus posiciones sobre el conflicto.
Mientras que Ejecutivo español se opone claramente al ataque de Israel y Estados Unidos contra Irán, Portugal apoya a EE.UU., aunque rechaza las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, a España por no permitir el uso de las bases de Morón y Rota para esa operación militar.
En la reunión participaron once ministros españoles y siete portugueses, con el objetivo principal de colaborar contra el cambio climático.
Los efectos de las fuertes borrascas de lluvias torrenciales sufridas por los dos países vecinos entre enero y febrero pasados estuvieron muy presentes en las conversaciones y la conferencia de prensa conjunta de los mandatarios.
Sánchez se solidarizó con Portugal por las víctimas mortales y los graves daños materiales causados por estos fenómenos atmosféricos, lo que pone de manifiesto, dijo, la "realidad incontestable" del cambio climático y el valor de la declaración conjunta suscrita hoy.
"Hoy hemos sellado una alianza por la seguridad climática y vamos a fortalecer nuestra cooperación en materia de protección civil y de emergencias", subrayó el jefe del Ejecutivo español.
En ese contexto, se va a reforzar la cooperación en la constelación atlántica, dieciséis satélites de observación de la Tierra, que van a permitir a los dos países prevenir mejor las inundaciones, incendios y olas de calor.
Montenegro, a su vez, señaló que la colaboración bilateral durante los episodios de borrascas que azotaron la península Ibérica permitió que las consecuencias no fueran aun peores, sobre todo en Portugal.
Destacó por ello la eficacia de este tipo de reuniones internacionales, que permiten la cooperación para ser más ágiles en la reacción.
"Lo que hemos conseguido en esta cumbre es crear una agenda compartida que hace que los instrumentos de cooperación sean cada vez más eficaces", aseguró antes de incidir en que España y Portugal tienen muy clara la necesidad de enfrentarse al cambio climático.
A preguntas de la prensa, Montenegro aseguró que la seguridad climática no tiene nada que ver con la derecha, la izquierda, el progresismo o los conservadores.
"Esto forma parte de nuestra responsabilidad para proteger a los ciudadanos y es una necesidad para impulsar la competitividad a nivel europeo y reforzar nuestra autonomía energética", añadió.
Tras asegurar que ese equilibrio es posible, instó a despolitizar el cambio climático y centrarse en el interés ciudadano.
Con ese análisis coincidió Sánchez, pues en este asunto no se tiene que hablar de ideologías, sino de ciencia y hacer caso a las advertencias.
Además, desde un punto de vista económico, dijo Sánchez, hay que ser conscientes de que se acaba pagando un alto coste también en ese terreno si no se mitigan los efectos de la emergencia climática.
Los gobernantes también trataron asuntos como la competitividad europea en el marco de la negociación del próximo presupuesto comunitario, el impulso de las ayudas de vivienda y la movilización de las diplomacias de España y Portugal para lograr que la cumbre iberoamericana de noviembre próximo en Madrid cuente con una amplia presencia de líderes de la región.
Además, el portugués Montenegro recalcó que no se puede seguir retrasando el proceso de integración de las conexiones energéticas de la península Ibérica con el resto de Europa.
Sánchez, por su parte, reiteró su compromiso para acelerar las conexiones ferroviarias entre ambos países.
Portugal confía en que se pueda cumplir el calendario previsto y que en 2030 esté concluida la línea de alta velocidad Lisboa-Oporto-Vigo; y cuatro años después pueda existir una conexión de esas características entre Madrid y Lisboa.
