El monasterio de los Jerónimos, uno de los monumentos más importantes de Portugal, ha sido el lugar elegido para iniciar las ceremonias fúnebres, que comenzaron hoy de forma privada para los familiares y amigos más cercanos a partir de las 15.00 hora local (misma hora GMT).
Fuentes de seguridad del monasterio, que no permitían acceder a la prensa al interior, aseguraron a EFE que en la primera hora acudieron "cientos" de personas.
Una hora después fue cuando se abrieron las puertas al resto de los portugueses, que acudieron al templo poco a poco, aunque de forma casi constante.
Entre ellos se encontraba la ministra de Cultura, Juventud y Deporte portuguesa, Margarida Balseiro Lopes, que explicó en declaraciones a periodistas que esta jornada es "sobre todo para dar un abrazo amigo a la familia".
Asimismo, destacó el legado del escritor, al que definió como "una de las figuras más singulares de la cultura portuguesa" y "un embajador".
En ese sentido, ejemplificó que cuando se enteró del fallecimiento de Lobo Antunes se encontraba en Madrid para asistir a la feria de arte contemporáneo ARCO y comprobó que allí conocían al autor, psiquiatra de profesión y que deja más de 30 novelas.
"Cuando dijimos que había fallecido António Lobo Antunes supieron perfectamente quién era, conocían perfectamente la obra y, por lo tanto, fue uno de los mejores ejemplos que muestra que era un embajador de la lengua, de la cultura, pero sobre todo un embajador del país, y eso no se pierde con su muerte", resumió.
Otras figuras conocidas que acudieron al monasterio fueron la hija del expresidente de Portugal Mario Soares, Isabel Soares, y el exministro Guilherme d'Oliveira.
Fueron varios los que no quisieron acudir con las manos vacías, como el club de fútbol Benfica o el Colegio de Médicos portugués, que entregaron coronas de flores que fueron colocadas en vehículos fúnebres frente al templo.
Entre los asistentes estuvieron también Guilherme Rio y Gabriela Gomes, un matrimonio de lectores habituales de este escritor, que, sin conocerlo personalmente, aseguraron en declaraciones a EFE que han perdido a un "amigo".
"Nunca lo vi, no lo conocía personalmente, pero a través de casi cuarenta años de libros y de lecturas, tengo todos sus libros, era casi como si fuera un amigo", aseguró Gabriela Gomes, que procedió a leer un breve poema que su marido Guilherme había escrito para honrar a Lobo Antunes.
Otro fiel lector que acudió a despedirse fue António Ramor, quien lamentó ante EFE que no se otorgara el Premio Nobel de Literatura al escritor portugués, autor de títulos como 'Memória de Elefante' (Memoria de Elefante), 'Os Cus de Judas' (En el culo del mundo) y 'Ontem não te vi em Babilónia' (Ayer no te vi en Babilonia).
Según la prensa portuguesa, la misa funeral y el entierro están previstos para este sábado, también en Lisboa.
