Entre enero y febrero, China vendió al exterior unas 10.468 toneladas de estos minerales estratégicos, frente a las 8.511 toneladas registradas en el mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, el valor de esas exportaciones denominado en yuanes descendió un 17,6 % interanual hasta unos 480 millones de yuanes (67 millones de dólares, 62 millones de euros).
Las cifras se conocen después de que las ventas al exterior de tierras raras aumentaran un 12,9 % a lo largo de 2025, mientras que su valor creció un 5,17 %, según los datos divulgados en enero por las autoridades aduaneras chinas.
Los datos facilitados hoy no desagregan por elementos -aglutinan el total de ventas de tierras raras- ni tampoco por país de destino.
Desde el pasado abril, en el marco de la escalada arancelaria con Estados Unidos, Pekín impuso un nuevo régimen de licencias que obliga a las firmas extranjeras a solicitar permisos para exportar 7 de los 17 minerales del grupo de tierras raras (samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio) e imanes derivados, aduciendo motivos de seguridad nacional.
A principios de octubre, el Ministerio chino de Comercio elevó a 12 el número de minerales de ese grupo cuya exportación quedaba restringida al añadir otros cinco al listado: holmio, erbio, tulio, europio e iterbio.
Sin embargo, tras la reunión a finales de ese mismo mes entre los presidentes de China y EE. UU., Xi Jinping y Donald Trump, Pekín suspendió durante un año los controles anunciados el 9 de octubre a la venta al exterior de tierras raras y materiales estratégicos; con ello, el mandatario estadounidense dio por "resuelto" el conflicto por estos minerales.
Los controles fueron especialmente dañinos para los sectores que más necesitan estos materiales, como el de los chips o la aeronáutica, ya que China procesó el 99 % de las tierras raras pesadas utilizadas en 2024 y posee casi la mitad (49 %) de las reservas de esos elementos.
