Los sondeos apuntan a un panorama similar al de los comicios de hace cuatro años, pero con una importante subida de la ultraderecha.
Según el sondeo de Sigma Dos para el diario 'El Mundo', el PP vencería con entre 30 y 32 escaños y el 33,7 % de los sufragios, seguido del Partido Socialista (PSOE), el partido del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que se llevaría entre 25 y 27 escaños y el 29,8 % de las papeletas.
Vox quedaría como tercera fuerza muy reforzada con un porcentaje del 21,1 % que le valdría entre 17 y 19 representantes.
Por su parte, la encuesta de SocioMétrica para el diario 'El Español' apunta también a un triunfo del PP con entre 30 y 33 escaños y el 31,5 % de respaldo, mientras que concede al PSOE de 24 a 27 (28,2 %) y a Vox de 17 a 19 (20,5 %).
En el hemiciclo de las Cortes de Castilla y León que resultó de las anteriores elecciones de 2022, el PP tenía 31 escaños frente a 28 del PSOE y 13 de Vox.
Los 2.910 colegios electorales habilitados cerraron a las 20.00 hora local sin incidencias tras once horas de votación, con un incremento en la participación que, a falta del dato definitivo, era a las 18.00 hora local 1,57 puntos superior a la registrada en 2022.
Castilla y León, la región más extensa de España pero con muy poca población (2,4 millones de habitantes), está gobernada por el PP desde 1987, aunque en las últimas legislaturas sin haber conseguido mayoría absoluta y, según auguran todas las encuestas, en esta ocasión tampoco la logrará.
Lo mismo ocurrió en las últimas dos elecciones regionales, las de Extremadura (oeste), en diciembre de 2025, y las de Aragón (noreste), el pasado 8 de febrero.
Ambas comunidades, gobernadas por el PP en minoría, convocaron elecciones anticipadas con el argumento de conseguir una mayoría suficiente, pero en las dos se dio un importante ascenso de la ultraderecha y un batacazo del Partido Socialista (PSOE), que preside el Ejecutivo español.
En una región con una población muy envejecida y con comarcas enteras despobladas, la inmigración estuvo presente en toda la campaña, con un enfrentamiento entre el candidato del PP y actual presidente regional, Alfonso Fernández Mañueco, y el de Vox.
Por otra parte, la presencia de líderes nacionales en la campaña llevó la guerra de Irán al debate político, sobre todo por parte de los socialistas, después de que Pedro Sánchez recuperara el lema del 'No a la guerra', que se hizo popular en 2003 y que estuvo presente en los últimos mítines.
