La derecha española gana en Castilla y León, pero socialistas y ultraderecha también suben

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Madrid, 15 mar (EFE).- El conservador Partido Popular (PP) ganó las elecciones de este domingo en la región española de Castilla y León, pero para gobernar tendrá que depender nuevamente de Vox (ultraderecha), que creció pero menos de lo que auguraban los sondeos, mientras los socialistas también subieron y se mantienen como segunda fuerza.

Con más del 90 % del escrutinio realizado, el PP volvió a ser el partido más votado en las elecciones de Castilla y León, con 33 escaños (2 más que en 2022) y el 35,45 % de los sufragios, pero para gobernar depende de un Vox contenido, que solo consiguió un escaño más, hasta los 14, y no logró superar el 20 % de apoyo que apuntaban los pronósticos.

Mientras, el partido socialista (PSOE), la formación del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, creció hasta los 30 escaños, dos más de los que tenía.

La Unión del Pueblo Leonés (UPL) mantiene los 3 escaños que ya tenía en la anterior legislatura, mientras que Soria Ya pierde dos y se queda sólo con uno, y Por Ávila logra conservar el que tenía.

A la izquierda del PSOE, ni En Común (IU-Sumar-Equo) ni Podemos-Alianza Verde, que en esta ocasión concurrían por separado, obtienen escaño.

Castilla y León era la tercera comunidad autónoma española en celebrar elecciones regionales desde diciembre pasado y en las otras dos (Extremadura y Aragón) ocurrió lo mismo: victorias sin mayoría del PP que obligan a los conservadores a pactar con la ultraderecha para formar gobiernos.

El candidato del PP a la reelección y actual presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, aseguró que habrá que "dialogar" tras los resultados electorales de este domingo y aseguró que la región estará "libre de sanchismo".

Fernández Mañueco ofreció un "gobierno para todos" con los principios del PP, tras haber "triplicado a Vox", y con un rechazo explícito a pactar la gobernabilidad de la región con el PSOE.

Mientras, el PSOE consideró que la postura del Gobierno del 'No a la guerra' con respecto al conflicto en Oriente Medio y la propuesta del candidato socialista, Carlos Martínez, de defensa de los servicios públicos aumentaron la movilización del electorado socialista en Castilla y León.

Fuentes socialistas subrayaron que, a diferencia de lo ocurrido en Extremadura y Aragón, donde el partido obtuvo malos resultados, el votante del PSOE se movilizó en Castilla y León más que en otras ocasiones.

Por su parte, el candidato de Vox a la Presidencia de Castilla y León, Carlos Pollán, aseguró que su partido va a influir "de manera determinante" en las políticas que se apliquen en la comunidad a partir de ahora.

En declaraciones a los medios tras conocer los resultados, Pollán añadió que a su partido "no le importan los sillones", sino "cambiar las cosas", y sostuvo que en las negociaciones que comienzan a partir este lunes exigirán garantías y plazos estrictos de cumplimiento de los compromisos.

Los 2.910 colegios electorales habilitados cerraron a las 20.00 hora local sin incidencias tras once horas de votación, con un incremento en la participación que, a falta del dato definitivo, era a las 18.00 hora local 1,57 puntos superior a la registrada en 2022.

Castilla y León, la región más extensa de España pero con muy poca población (2,4 millones de habitantes), está gobernada por el PP desde 1987, aunque en las últimas legislaturas sin haber conseguido mayoría absoluta, y tras las elecciones de este domingo necesita de nuevo a la ultraderecha para formar Gobierno.

Lo mismo ocurrió tras las últimas dos elecciones regionales, las de Extremadura (oeste), en diciembre de 2025, y las de Aragón (noreste), el pasado 8 de febrero.

Ambas comunidades, gobernadas por el PP en minoría, convocaron elecciones anticipadas con el argumento de conseguir una mayoría suficiente, pero en las dos se dio un importante ascenso de la ultraderecha y un batacazo del PSOE.

En una región con una población muy envejecida y con comarcas enteras despobladas, la inmigración estuvo presente en toda la campaña.

Por otra parte, la presencia de líderes nacionales en la campaña llevó la guerra de Irán al debate político, sobre todo por parte de los socialistas, después de que Pedro Sánchez recuperara el lema del 'No a la guerra', que se hizo popular en 2003 y que estuvo presente en los últimos mítines.