Los kazajos votan por el cambio en un histórico referéndum constitucional

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Astaná, 15 mar (EFE).- Los kazajos votaron masivamente este domingo a favor del cambio en un ambicioso referéndum constitucional que abre una nueva página en la corta historia de la mayor y más próspera república centroasiática, aunque la reforma está lejos de satisfacer a los más acérrimos partidarios de la democracia.

Según los sondeos a pie de urna divulgados por la televisión nacional pasada la medianoche, entre un 86,7 % y un 88,6 % de los llamados a las urnas votaron 'sí'. La participación en la consulta popular superó el 73 %, según la Comisión Electoral Central, que publicará los resultados oficiales mañana, lunes.

"La Constitución adoptada en 1995 desempeñó su papel. Nuestro país vivió bajo ese documento durante 35 años, pero el tiempo no se detiene (...) Estoy seguro de que ésta es la Constitución de un Kazajistán progresista", dijo el presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokáyev, tras depositar su voto en el Palacio de los Estudiantes de Astaná.

Tokáyev, de 72 años, llamó a los kazajos a mirar al futuro y modificar el 80 % de la actual Carta Magna con la vista puesta en la juventud, pues no en vano la media de edad de este país bañado por el mar Caspio es de 31,5 años.

"Esta es una Constitución que mira al futuro. Una ley fundamental que está dedicada a la juventud y que debe servir de norte, de guía, especialmente para los jóvenes", señaló.

Su objetivo es romper definitivamente con la bicefalia que ensombrece su gestión desde que heredó en 2019 el cargo del padre de la patria, Nursultán Nazarbáyev, quien no se perdió hoy la cita con las urnas.

Con la vista puesta en China, con la que comparte frontera, Kazajistán quiere dejar de ser una simple cantera de recursos minerales para convertirse en una potencia regional tecnológicamente avanzada. Además de hidrocarburos, es el mayor productor mundial de uranio.

La alta participación permitió dar por válida la consulta a media jornada aunque, como ya es tradición, la antigua capital del país, Almaty, muy crítica con el gobierno central, se quedó en el 33 %.

Además, la votación estuvo marcada por el miedo a expresarse en contra del referéndum. La reportera de EFE pudo comprobar cómo especialmente los jóvenes, los más críticos con el aparato burocrático, se negaban a hablar con la prensa por miedo a represalias.

Dos periodistas locales fueron detenidos el domingo en el colegio electoral en el que votó el presidente, después de que la prensa denunciara presiones contra los medios y trabas a las encuestas en las semanas previas a la consulta.

"Si cambias casi el 84 % de los artículos de la Constitución, entonces el debate debería prolongarse por espacio de un año como mínimo. En este caso, cómo podemos hablar de apoyo a la reforma constitucional", señaló a EFE una joven en condición de anonimato.

En respuesta, Tokáyev aseguró que llevaba dos años preparando el plebiscito y negó que la premura esté relacionada con su deseo de prolongar su mandato presidencial. De hecho, aseguró que las próximas elecciones se celebrarán en 2029, como estaba previsto.

La prensa especula con que podría presentarse a las elecciones a secretario general de la ONU, para lo que cuenta con el apoyo de China, Rusia y Estados Unidos, con cuyo líder, Donald Trump, se reunió a finales de 2025 en la Casa Blanca.

"Es un líder valiente", dijo hoy para justificar la decisión de Kazajistán de sumarse a la Junta de la Paz propuesta por Trump.

Las mayores novedades que plantea la reforma es la creación de un Parlamento unicameral -hasta ahora había dos cámaras- con 145 miembros, que serán elegidos cada cinco años por listas de partidos, y la recuperación de la figura del vicepresidente, que reemplazará al jefe de Estado en caso de dimisión, destitución o fallecimiento.

El legislativo, según los expertos, será más independiente y difícil de controlar, a lo que contribuirá la eliminación de la cuota presidencial. Con todo, algunos analistas y observadores extranjeros advierten que, en realidad, la nueva Constitución reforzará el poder del presidente y no contribuirá a la separación de poderes en un país sin apenas oposición política.

Y es que el jefe de Estado también nombrará ahora a los presidentes del Tribunal Supremo, Comisión Electoral, Cámara de Cuentas y Servicio Estatal de Seguridad, y podrá disolver el Parlamento unicameral si éste rechaza en dos ocasiones las candidaturas que proponga, y durante un plazo de dos meses podrá promulgar decretos con valor de ley.

En cuanto al vicepresidente, será designado, no elegido, por lo que necesitará el beneplácito presidencial. También recuerdan sus detractores que la Constitución contempla la creación de un nuevo órgano consultivo, el Consejo del Pueblo, que tendrá también prerrogativas legislativas y podrá convocar referendos, con lo que rivalizará con el Kurultái.

A su vez, la nueva carta magna excluye el artículo sobre la supremacía del derecho internacional sobre la legislación nacional, prohíbe la financiación extranjera de partidos y sindicatos, y estipula que un matrimonio es exclusivamente "una unión entre un hombre y una mujer", en línea con otras autocracias de la región como Rusia o Azerbaiyán.