¿Qué está pasando en la India con la crisis del gas licuado por la guerra en Irán?

Imagen sin descripción

Según el Ministerio de Petróleo y Gas Natural (MoPNG) indio, la interrupción de esta ruta marítima vital amenaza el suministro de combustible para las cocinas de más de 333 millones de hogares, obligando al Gobierno a activar medidas de racionamiento y economía de guerra.

La vulnerabilidad de la India es estructural. Según datos de la Célula de Planificación y Análisis del Petróleo (PPAC), el país importa aproximadamente el 60 % de sus necesidades de GLP, y de ese volumen, el 90 % transita obligatoriamente por el estrecho de Ormuz.

A diferencia de China, que ocupa el primer puesto como importador mundial y destina el gas principalmente a su industria petroquímica, en la India el uso es eminentemente residencial y es el eje de la seguridad alimentaria doméstica, lo que convierte cualquier corte en un foco de inestabilidad social.

Esta maniobra técnica, según el Ministerio de Petróleo y Gas Natural (MoPNG), ha permitido elevar la producción interna de GLP en un 30 % para compensar la caída de las llegadas por mar.

Además, se ha impuesto un intervalo mínimo de 25 días para reservar nuevas bombonas en zonas urbanas y de 45 días en rurales para frenar el acaparamiento. Según la secretaría del ministerio, las reservas de pánico han disparado las solicitudes diarias de 5,5 millones a 7,6 millones, provocando distorsiones en el mercado.

En ciudades como Bombay, las asociaciones hoteleras advierten de que el 20 % de los establecimientos ya han cerrado, mientras que el Ministerio de Medio Ambiente ha autorizado excepcionalmente el uso de leña y carbón en cocinas comerciales para evitar un colapso total de la hostelería.

Aunque el segmento de Auto GLP representa solo el 0,2 % del consumo nacional, la India cuenta con una red de 440 estaciones de servicio que abastecen a millones de vehículos, principalmente taxis y flotas de auto-rickshaws, conocidos como tuk-tuks.

En la ciudad costera de Chennai, cerca de una cuarta parte de la flota de auto-rickshaws ha quedado fuera de servicio por la falta de combustible, mientras que los conductores que aún operan deben afrontar esperas de noches enteras en las pocas estaciones operativas para repostar.

Para atajar este nuevo tráfico sumergido, el Gobierno indio ha expandido el Código de Autenticación de Entrega (DAC) al 90 % de las operaciones e intensificado las redadas policiales en estados como Maharashtra, donde ya se han realizado incautaciones masivas de cilindros almacenados ilegalmente.

Las autoridades instan a la población a evitar las compras desenfrenadas, mientras el país busca acelerar el cambio de 6 millones de hogares hacia el gas natural por tubería (PNG) para aliviar la presión sobre el sistema de cilindros.