"Los residentes (de Teherán) sufren daños a largo plazo en su salud y bienestar. La contaminación del suelo y las aguas subterráneas podría tener consecuencias durante generaciones", dijo en la red social X el jefe de la diplomacia de la nación persa.
El Ejército de Israel reconoció que el 8 de marzo atacó por primera vez depósitos de combustible en Teherán y zonas cercanas que, según su versión, eran usados por las fuerzas armadas iraníes, lo que dejó la capital iraní envuelta en una nube tóxica, mezcla de lluvia y humo.
Tras ese ataque, la Organización de Protección Ambiental de Irán llamó a los ciudadanos a no salir a las calles y permanecer en sus casas ante la toxicidad de la ciudad, con una población estimada que supera los 12 millones de habitantes en su área metropolitana.
Los ataques impactaron contra cuatro instalaciones de almacenamiento de petróleo y un centro de transferencia de productos petrolíferos, confirmó el director ejecutivo de la Compañía Nacional Iraní de Distribución de Productos Petrolíferos, Keramat Veis Karami, según recogió entonces la agencia iraní IRNA.
El ministro iraní dijo hoy que estos ataques "violan el derecho internacional y constituyen un ecocidio" y pidió que Israel sea castigada por lo que califica de "crímenes de guerra".
