"En un momento en que la situación de los derechos humanos en Afganistán sigue deteriorándose, la prórroga del mandato de la UNAMA por solo tres meses, a petición de los EE. UU., es profundamente preocupante", declaró el lunes Amnistía Internacional en su cuenta de X.
Estados Unidos presionó para que la renovación fuera más breve, argumentando que permitiría al órgano evaluar de forma exhaustiva si la misión, una de las más costosas de Naciones Unidas, sigue siendo apropiada y eficaz en las condiciones actuales que enfrenta el país bajo el régimen talibán.
Washington, que también persigue la liberación de sus ciudadanos detenidos en suelo afgano, designó recientemente a los talibanes como un "Estado patrocinador de detenciones indebidas", uniendo así a Afganistán a una lista de máxima presión diplomática en la que hasta ahora solo figuraba Irán.
La ONG señaló que una renovación de un año habría proporcionado la estabilidad y previsibilidad necesarias para que la misión se centrara en la ejecución de su mandato, particularmente en su labor de vigilancia y denuncia de violaciones de los derechos humanos, así como en sus componentes de Mujeres, Paz y Seguridad.
Amnistía alertó que una renovación de corto plazo corre el riesgo de reabrir las negociaciones sobre el propio mandato, desviando la atención de su implementación y debilitando potencialmente el escrutinio internacional sobre las autoridades de facto de los talibanes.
Esta decisión se produce en un momento de extrema fragilidad para Afganistán, asfixiado por la crisis económica y el aislamiento internacional, una situación que se ha visto agravada por el desplome de la ayuda exterior y la actual escalada bélica con Pakistán.
El conflicto regional alcanzó un nuevo máximo el lunes con el bombardeo paquistaní contra el Hospital Omid de Kabul, un ataque que, según las autoridades talibanes, acabó con la vida de 400 personas y ha dejado a la misión de la ONU en una posición de extrema incertidumbre para responder a la emergencia.
