"Está desaparecido. Su nombre es Wahid. Había sido ingresado aquí desde hace aproximadamente un mes. Vine a buscarlo y estoy revisando estas listas. Muchas víctimas siguen sin ser identificadas, y algunos cuerpos han sido quemados", contó a EFE Abdul Ahad, uno de los cientos de familiares que se agolpan frente a los muros del centro.
El último balance de las autoridades afganas señala que al menos 400 personas han muerto y 250 han sido heridas en el bombardeo, aunque insistieron que la búsqueda de fallecidos entre los escombros podría aumentar el número de víctimas.
En los muros que rodean al antiguo 'Camp Phoenix', una antigua base militar estadounidense de la OTAN, los familiares revisan con desesperación las listas de supervivientes pegadas por las autoridades sin más información.
Al recino del Distrito 9 de la capital nadie puede acceder a excepción del personal acreditado ante el comandante de seguridad de Kabul, bajo contról talibán.
"Dado que en el hospital señalado había un gran número de pacientes bajo tratamiento y hay mucha aglomeración de familias preocupadas, las personas incluidas en las siguientes listas han sido trasladadas a un lugar seguro", señaló el portavoz adjunto del Gobierno de facto afgano, Hamdullah Fitrat, sobre los supervivientes.
Pese a que Islamabad sostiene que el objetivo era un arsenal del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), a los que acusan de atacar en su territorio bajo apoyo afgano, residentes y autoridades sanitarias ratifican la naturaleza civil del recinto.
Abdul Rashid, vecino de la zona desde hace dos décadas, indicó a EFE que el sitio fue utilizado por fuerzas de la OTAN hasta 2021, pero que en los últimos ocho años funcionaba exclusivamente como centro de desintoxicación. "En los últimos siete u ocho años, se convirtió en un centro de tratamiento de adicciones. Anoche fue destruido por un bombardeo", relató.
En la misma línea, el portavoz principal talibán, Zabihullah Mujahid, insistió en que el ataque ha golpeado a "civiles inocentes y personas con adicción" en la que era considerada la mayor instalación de rehabilitación de Afganistán.
Pakistán y Afganistán se enfrentan en una escalada de hostilidades que se ha recrudecido desde el pasado 26 de febrero y que, además de las víctimas mortales, ha provocado ya el desplazamiento de más de 21.000 familias en las provincias fronterizas, dejando a la población civil atrapada en una crisis humanitaria de frentes infinitos.
