Muere el superviviente de la bomba atómica que conmovió al mundo con su abrazo a Obama

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Redacción Internacional, 17 mar (EFE).- El japonés Shigeaki Mori, el superviviente de la bomba atómica de Hiroshima que conmovió al mundo con su abrazo a Barack Obama durante la primera visita de un presidente estadounidense en funciones a esa ciudad hace casi diez años, ha muerto a los 88 años, informaron este martes medios locales.

Mori falleció el pasado sábado, 14 de marzo, en un hospital de la ciudad del oeste japonés, de acuerdo a la cadena pública nipona NHK.

El japonés tenía ocho años cuando el ejército estadounidense arrojó la primera bomba atómica empleada contra población civil el 6 de agosto de 1945, un ataque que devastó la población y dejó en ese mismo instante unas 70.000 personas muertas, a las que se sumarían decenas de miles en los meses y años siguientes.

Aquel acontecimiento fue el detonante para la rendición japonesa en la Segunda Guerra Mundial y el fin del conflicto.

El emotivo abrazo que recibió entre lágrimas en 2016 del entonces presidente Obama dio la vuelva al mundo y se convirtió en símbolo de la histórica visita del mandatario.

Mori, que se encontraba a unos 2,5 kilómetros del epicentro de la explosión del artefacto nuclear, lidió durante su vida con las secuelas de la radiación y dedicó su tiempo libre a investigar sobre las muertes de soldados estadounidense capturados durante la contienda bélica y expuestos al bombardeo de Washington.

Su investigación reveló que 12 prisioneros de guerra estadounidenses murieron en el bombardeo a Hiroshima y ​​durante años trabajó para informar a las familias de esas víctimas, argumentando que el sufrimiento causado por la bomba atómica no conoce fronteras.

Cuando la organización Nihon Hidankyo fue galardonada con el Nobel de la Paz 2024, Mori transmitió su deseo de que el reconocimiento contribuyera a poner el foco en uno de los principales reclamos de los 'hibakusha', los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki: en desarme nuclear.

El diálogo a este respecto se ha visto gravemente desfavorecido en años recientes por el resurgimiento de conflictos armados, que ha llevado a algunas potencias nucleares a un rearme atómico.