En la segunda jornada del proceso, que se extenderá hasta el 3 de junio, Sarkozy fue llamado a tomar la palabra dentro del debate de procedimiento que durante horas mantuvieron los abogados de los diferentes acusados.
Una ocasión que aprovechó para reiterar su inocencia en un caso en el que en primera instancia fue condenado el pasado 25 de septiembre a cinco años de prisión, lo que le llevó a pasar tres semanas encarcelado antes de ser puesto en libertad condicional el pasado 10 de noviembre.
Los abogados de la defensa presentaron un recurso sobre la competencia del Tribunal de Apelación de París en este caso considerando que a su juicio debería ser juzgado por la Corte de Justicia de la República, instancia específica para juzgar a los miembros del Gobierno por delitos cometidos en el transcurso de sus cargos.
Un argumento que rechazan tanto la Fiscalía como las diferentes acusaciones particulares y sobre el que deberá pronunciarse el tribunal.
El presidente del mismo aprovechó que Sarkozy formaba parte del Ejecutivo, como ministro del Interior, cuando en 2002 fue aprobada la reforma constitucional que creaba este organismo y también la inmunidad presidencial, para preguntarle por su postura al respecto.
"Aquí estoy como acusado, no como especialista en condiciones constitucionales", dijo Sarkozy, que aprovechó para reiterar su inocencia en la primera declaración ante este tribunal, en el que este miércoles tendrá ocasión de expresarse de forma más amplia.
Posteriormente, el expresidente aseguró que apenas intervino en aquella reforma impulsada por el entonces jefe del Estado, Jacques Chirac, que generaba "consenso tanto en la derecha como en la izquierda" y sobre la que, dijo, no se opuso ni se pronunció "ni como ministro ni posteriormente como presidente" del partido conservador UMP.
