Unos 3.000 musulmanes, entre ellos el alcalde de Londres, Sadiq Khan, rezaron en público en esta plaza simbólica el pasado sábado, uno de los últimos días del actual mes de ramadán.
Esas imágenes motivaron que Nick Timothy, portavoz de Justicia del Partido Conservador, mostrara su indignación en su cuenta en X: "Los rezos rituales masivos en lugares públicos son un acto de dominación. Recen en las mezquitas si quieren, pero no son bienvenidos en nuestras plazas públicas ni en las instituciones que compartimos".
Los conservadores "tienen un problema con los musulmanes", dijo el primer ministro Keir Starmer, al recordar que las celebraciones de otros credos -sean cristianos, judíos o hinduistas- no han sido nunca objeto de su enfado. "Solo critican cuando los musulmanes rezan".
Starmer consideró que esas palabras, con "el veneno y la división que propagan", merecen por sí solas que la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, lo destituya de inmediato, según dijo ante los diputados.
Pero Badenoch justificó a Timothy, afirmando incluso que él estaba defendiendo "los valores británicos", que ella definió así: "La gente es libre de practicar su fe, pero la práctica no implica uso excluyente de nuestros espacios cívicos comunes. No es una cuestión de rezos, se convierte en algo distinto y socava la cohesión social".
Starmer apuntó que la postura del Partido Conservador está "alineada con Tommy Robinson" -un activista de extrema derecha abiertamente islamófobo- y que sostiene la tesis de que hay en curso "el gran reemplazo" dentro de Europa: la sustitución de las poblaciones blancas nativas por poblaciones musulmanas emigradas.
El Partido Conservador ha tratado de ser cuidadoso con la retórica antimusulmana, y hasta el populista Reform UK no suele caer en el discurso islamófobo, pero la polémica generada por un rezo casi anecdótico demuestra que hay un espinoso debate de fondo sobre el lugar del islam en la sociedad británica.
La cercanía de las elecciones municipales y regionales del próximo 7 de mayo, en las que los sondeos vaticinan una debacle del Partido Laborista, son un campo abonado para la reproducción de discursos demagógicos tanto sobre la emigración como sobre el islam.
En el conjunto del Reino Unido, se estima que los musulmanes suman 3,9 millones de personas, equivalentes al 6,5 % de la población, pero este porcentaje sube mucho en Londres, donde representan el 15 %.
