Colas en gasolineras y problemas en cremaciones: cómo afecta la crisis de Ormuz a Bangkok

Un camión hormigonera sale tras ser informado de que se ha agotado el combustible diésel durante la interrupción del suministro de gasolina en la gasolinera Bangchak de Bangkok, Tailandia, el 17 de marzo de 2026.
Un camión hormigonera sale tras ser informado de que se ha agotado el combustible diésel durante la interrupción del suministro de gasolina en la gasolinera Bangchak de Bangkok, Tailandia, el 17 de marzo de 2026. RUNGROJ YONGRIT

BANGKOK. En la frenética Bangkok las primeras consecuencias del conflicto en Oriente Medio han comenzado a alterar su ritmo, con colas en las gasolineras o complicaciones en los rituales budistas, afectando al engranaje cotidiano en un país que depende en gran medida del petróleo y el gas que llegan del estrecho de Ormuz.

Asia es el continente más afectado por el bloqueo iraní de esta estratégica vía tras la ofensiva de EE. UU. e Israel, ya que entre el 84% y el 90% del petróleo y cerca del 83% del gas natural licuado que lo atraviesan tienen como destino países de la región.

Tailandia, que según la consultora Economist Intelligence Unit recibe cerca del 60% de su petróleo del Golfo, es uno de los países más afectados de Asia. Y, aunque el Gobierno tailandés ha insistido en que el país tiene suficientes suministros para cubrir la demanda de petróleo de tres meses, el Ministerio de Energía ya ha registrado cierres temporales de gasolineras por la falta combustible.

En la provincia de Pathum Thani, en el área metropolitana de la capital, una estación de servicio refleja esta complicación en el abastecimiento. Su propietaria describió a EFE cómo “el combustible llega a las 5.00 am y se vende en una o dos horas, con colas desde ese momento”, obligando a poner un límite por cliente ante la afluencia de conductores que esperan para repostar.

Encarecimiento de alimentos

La previsión del continuo encarecimiento del combustible al expirar esta semana el tope a los precios impuesto por las autoridades está provocando un efecto dominó en Bangkok, encareciendo los alimentos y otros suministros básicos.

Ingredientes como la albahaca, esencial en la comida tailandesa, han subido un 40% en las últimas semanas, y productos cotidianos como las limas cuestan ahora 3 baht más por unidad (unos 8 céntimos), según declaraciones a la prensa local de la presidenta de la asociación de vendedores, Yada Pornpetrampa.

Wasana es vendedora ambulante y prepara su comida en el distrito empresarial de Bangkok, donde los puestos callejeros forman parte del paisaje diario. Contó a EFE que su bolsillo ha empezado a resentirse por el alza de los precios: “Todo ha subido como los alimentos, las bolsas, el gas para cocinar, y la gasolina que necesito para llegar aquí…”.

Esta trabajadora explicó que evita trasladar el aumento de los costos de producción a sus platos por miedo a espantar a los clientes. “Si los precios suben mucho, probablemente tendremos que aumentarlos nosotros también”.

En una ciudad acostumbrada a un tráfico incesante, la falta de petróleo se refleja en el flujo de las calles, con menos vehículos en la carretera y más conductores limitando sus desplazamientos.

Filas de motocicletas se extienden en una estación de servicio en la gasolinera Bangchak de Bangkok, Tailandia, el 17 de marzo de 2026.
Filas de motocicletas se extienden en una estación de servicio en la gasolinera Bangchak de Bangkok, Tailandia, el 17 de marzo de 2026.

Wichai lleva más de una década trabajando como mototaxi en Sukhumvit, una de las avenidas más frenéticas de la capital. “Normalmente desde las 14:00 hay un atasco enorme frente a mi parada, pero ahora está despejado desde hace días”, describió a EFE mientras esperaba a nuevos pasajeros.

Nopanan, que recorre a diario las calles de Bangkok como repartidor, reconoce las mismas complicaciones. “Uso gasolina para la moto todo el tiempo y cada vez es más difícil encontrarla”.

Afectación a funerarias

En un país de mayoría budista, la escasez de combustible alcanza incluso a las ceremonias funerarias religiosas, ya que la mayoría de las cremaciones se realizan en santuarios en un ritual que, según la creencia, ayuda a guiar a los difuntos hacia la reencarnación.

El modesto templo Wat Saman Rattanaram, a unos 80 kilómetros de Bangkok y que atiende sobre todo a familias pobres que no pueden costearse funerales, utiliza diésel en la ceremonia y su monje responsable, Phairat, reconoció problemas para hacerse con el suministro.

“Mantenemos reservas para que no afecte a quienes dependen de nuestros servicios pero cada vez es más difícil porque las gasolineras solo permiten compras de hasta 16 litros, y tenemos que ir a varios sitios para conseguir al menos 60”, describió.

Ante los problemas de suministro, Tailandia busca soluciones alternativas. El Gobierno dijo el martes que negocia con Rusia la posible compra de petróleo, días después de que los países del Sudeste Asiático apostaran en conjunto por “diversificar fuentes y rutas” de suministro, tras la exención temporal de EE.UU. a las sanciones al crudo ruso en tránsito.

Aunque estas medidas buscan reforzar la seguridad energética a medio plazo, en el horizonte cercano, el encarecimiento de los costes sigue teniendo un impacto directo, sobre todo en los sectores populares de un país donde el ingreso mensual medio ronda los 29.030 baht (unos 760 euros) y una parte significativa de los trabajadores dependen de una economía informal con ingresos inestables.