Los reyes, acompañados por el ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, y la embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celáa, llegaron alrededor de las 10:15 al Patio de San Dámaso de la Ciudad de Vaticano.
Tras ser recibidos con honores por un piquete de la Guardia Suiza, fueron saludados por el vicerregente de la Casa Pontificia, Edward Daniang Daleng, y un grupo de gentilhombres.
La comitiva después acompañó a los reyes hasta la Sala del Tronetto donde el papa les saludará para después dirigirse a la biblioteca privada de León XIV, donde mantendrán el encuentro.
Como en anteriores visitas a la Santa Sede, la reina Letizia acudió a la cita con el pontífice vestida de blanco, haciendo uso del privilegio reservado a las soberanas de países católicos, luciendo un vestido en ese tono coordinado con accesorios en color beige.
Esta excepción al protocolo vaticano -que exige a las mujeres vestir de negro en las audiencias papales- es un símbolo de agradecimiento a las casas reales que fueron fieles a la Iglesia Católica cuando otros reinos se convirtieron al protestantismo.
Tras la audiencia con el papa, los reyes se trasladarán a la Basílica papal de Santa María la Mayor, en el centro de Roma, donde Felipe VI tomará posesión de su cargo como protocanónigo de este templo, una tradición de siglos reservada a la monarquía española.
