"París será el corazón de la resistencia contra la extrema derecha", dijo el nuevo regidor de la capital, Emmanuel Grégoire, que durante años fue número dos de la alcaldesa Anne Hidalgo y que prolongará el control de la ciudad por su partido que se inició hace 25 años, tras batir a la exministra conservadora Rachida Dati, quien contaba con el apoyo explicito de la extrema derecha.
Grégoire, que será investido el próximo fin de semana, hizo una lectura nacional de su victoria, de cara a las presidenciales del año próximo que auguró "violentas y cruciales" y en las que fustigó la alianza de la derecha tradicional con la ultraderecha que, a su juicio, "se perfila".
El primero en hacer un diagnóstico sombrío fue el secretario general del Partido Socialista (PS), Pierre Jouvet, que acusó al partido de Jean-Luc Mélenchon de "hacer perder a la izquierda", en bastiones socialistas -como Clermont-Ferrand o Limoges- o verdes -como Poitiers y Besançon-, cuyos alcaldes salientes habían fusionado sus listas con LFI.
"Estos resultados son un fracaso del enfoque de la dirección del Partido Socialista", declaró el expresidente François Hollande.
El líder del partido, Olivier Faure, que había asegurado que no había acuerdo nacional con LFI pero que había permitido los locales, apeló a la reflexión y criticó a la izquierda radial por su discurso de ruptura, al tiempo que señaló que el PS "es el principal de la izquierda francesa", con la vista puesta en las presidenciales.
Sí que fueron determinantes los pactos con el partido de Jean-Luc Mélenchon para los socialistas en Nantes y para los ecologistas en Lyon, tercera ciudad más importante del país, aunque la ola ecologista de 2020 se desinfla y pierde Burdeos, Estrasburgo, Poitiers y Annecy.
LFI, que se presentaba por primera vez a las municipales, se adjudicó su principal victoria el pasado domingo en la primera vuelta, al hacerse con la segunda ciudad más importante de la región parisiense, Saint-Denis, con 150.000 habitantes, muchos de ellos salidos de la migración, como el flamante alcalde Bally Bagayoko, francés de origen maliense que asumió este sábado el cargo con un baile, ya viral.
Aunque la extrema derecha logró este domingo conquistar Niza con la victoria de Éric Ciotti, aliado de Marine Le Pen, en la quinta mayor ciudad de Francia, no pudo hacerse con el trofeo de Marsella.
De esa manera, Niza, la villa mediterránea, con 360.000 habitantes, pasará a convertirse en el mayor bastión de la extrema derecha gala, que también sumó ciudades como Carcasona, Orange, Castres o Carpentras a sus ya feudos como Perpiñán, que había quedado sentenciado en la primera vuelta del pasado domingo con la reelección de Louis Aliot.
No logró, sin embargo, imponerse en otros municipios del área mediterránea como Toulon o Nîmes.
"Esta es una gran victoria y una confirmación de la estrategia de implantación local de la Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés)", dijo Marine Le Pen, en su cuenta de X tras conocerse las primeras estimaciones.
La participación, según los sondeos, se situó en el 57 % del censo, lo que supondría una abstención récord si se excluyen las elecciones de 2020, celebradas en plena pandemia, cuando fue del 41,86 %. En 2014 votó el 62,13 % de los inscritos en la segunda vuelta de las municipales y en 2008, el 65,24 %.
