La subida del indicador, que excluye los precios de los alimentos por su alta volatilidad, muestra una desaceleración con respecto a la tendencia de los últimos meses, con un 2,4 % en diciembre y un 2% en enero, según los datos publicados por la Oficina de Estadística del Ministerio del Interior y Comunicaciones.
Los precios de la energía descendieron en febrero un 9,1 % interanual, como consecuencia de la abolición, implementada el 31 de diciembre, de un impuesto provisional a la gasolina, a fin de mitigar los efectos de la persistente inflación sobre los hogares.
La electricidad se redujo un 8 %, mientras que el gas se abarató un 5,1 %.
La factura de la cesta de la compra subió un 5,7 % interanual, excluyendo los alimentos frescos, frente al 6,2 % en enero, debido a un alza más leve de los precios de los cereales (7,3 %) y la carne (3,6 %).
Entre los sectores que experimentaron un abaratamiento significativo figuran el de las frutas y las frutas frescas, cuyos costes se redujeron un 9,3 % y un 10,7 % el mes pasado.
Los resultados van en línea con las previsiones del Banco de Japón (BoJ) que estimó una inflación menor al 2 % en el primer semestre del año, en parte por las políticas para reducir el costo del sustento de vida.
El banco central congeló la semana pasada el tipo de interés de referencia a corto plazo en el 0,75 %, para evaluar el impacto en la economía japonesa del alza del precio del petróleo por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, señaló entonces que el banco central mantiene su previsión de que la inflación subyacente alcance su objetivo de estabilidad de precios, aunque advirtió de que el encarecimiento del petróleo podría ejercer nuevas presiones inflacionarias.
Japón depende en torno a un 90 % del petróleo procedente de Oriente Medio.
