En un comunicado remitido anoche a la Bolsa de Hong Kong -donde cotiza-, la que fuera mayor promotora inmobiliaria del país entre 2017 y 2022 indica que esas ganancias estarán en un rango entre los 1.000 millones de yuanes (145 millones de dólares, 125 millones de euros) hasta la citada cantidad.
La junta directiva del grupo se reunirá el próximo día 30 para aprobar las cuentas, y se espera que estas sean divulgadas esa misma jornada.
"La reversión de pérdidas a beneficios se debe principalmente a las ganancias no monetarias derivadas de la conclusión de la reestructuración de deuda del grupo", explica el documento, en referencia a la luz verde que logró en diciembre para el plan que llevaba más de dos años negociando con sus acreedores, cifrado en 14.100 millones de dólares en deuda extraterritorial ('offshore').
Tras obtener el visto bueno de los acreedores, la Justicia hongkonesa eliminó en febrero el último escollo al rechazar la solicitud de liquidación presentada en su contra en febrero de 2024, eludiendo así el destino de otras firmas del sector como Evergrande o China South City.
Sin embargo, Country Garden avanza que, excluyendo el efecto de la mencionada reestructuración, siguió experimentando pérdidas debido a "la presión sobre los márgenes brutos de beneficio de los negocios de promoción inmobiliaria (...) y provisiones por deterioro para ciertos activos y proyectos".
Tras divulgar la estimación, las acciones del grupo ganaron hoy un 3,33 % durante la sesión matinal en Hong Kong, aunque acumulan una bajada del 35,4 % en los últimos doce meses y una superior al 98 % desde su pico máximo, que data de principios de 2018.
La compañía, que había sido considerada una de las promotoras mejor gestionadas de China, entró en impago en octubre de 2023 tras verse inmersa en una grave crisis de liquidez en el marco de la prolongada crisis inmobiliaria que vive el país desde principios de esta década.
La posición financiera de muchas inmobiliarias chinas empeoró después de que, en agosto de 2020, Pekín anunciara restricciones al acceso a financiación bancaria a las promotoras que habían acumulado un alto nivel de deuda, entre las que destacaba Evergrande, con un pasivo de casi 330.000 millones de dólares.
En los últimos años, las autoridades chinas han anunciado numerosas medidas para detener el desplome del mercado inmobiliario, un asunto que preocupa a Pekín por sus implicaciones para la estabilidad social, ya que la vivienda es uno de los principales vehículos de inversión de las familias chinas.
No obstante, el mercado no responde: las ventas comerciales medidas por área de suelo se desplomaron un 24,3 % en 2022; el 8,5 % en 2023; otro 12,9 % en 2024, y un 8,7 % adicional en 2025.
Uno de los grandes causantes de la reciente ralentización de la economía china es precisamente la crisis del sector inmobiliario, cuyo peso sobre el PIB nacional -sumando factores indirectos- se estimaba en torno a un 30 %, según algunos analistas.
