En Dinamarca, donde la participación en los comicios generales se ha movido los últimos años entre el 84 y el 88 %, las autoridades electorales no dan detalles sobre el número de votantes hasta el término del recuento.
Los 4,3 millones de daneses llamados a las urnas pueden votar entre las 8 y las 20 horas (7.00 y 19.00 GMT).
Los últimos sondeos sitúan a la izquierda por delante, con una ventaja de entre dos y cinco puntos, pero insuficiente para lograr la mayoría; y dan como ganador al Partido Socialdemócrata, que sufriría un retroceso notable, al igual que las otras dos fuerzas con las que gobernó la pasada legislatura, el Partido Liberal y el centrista Los Moderados.
De ahí que la primera ministra danesa, Mette Frederiksen -que lleva siete años en el poder, primero con la izquierda y luego con un inédito Ejecutivo de centro-, haya mantenido la ambigüedad durante la campaña electoral.
Frederiksen, que votó por correo, está haciendo campaña hoy en su ciudad natal, Aalborg (noroeste), y ha anunciado en sus redes sociales que ella o gente de su equipo están dispuestos a llamar por teléfono a los electores indecisos que así lo soliciten a lo largo de la jornada.
El a priori principal rival de Frederiksen, el líder del Partido Liberal y actual ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, no ha sabido remontar en los sondeos, que le dan un resultado por debajo del 10 %, el peor en su historia y que podría provocar que hasta otras dos fuerzas del bloque de derecha le adelantaran.
La falta de gancho electoral de Poulsen y los conflictos internos entre varias fuerzas del bloque dificultan las opciones de un gobierno de derecha, en el que sobresale además otro posible candidato a primer ministro: Alex Vanopslagh, líder de la Alianza Liberal.
Vanopslagh no cuenta sin embargo con el apoyo de todas las fuerzas del bloque, aparte de que está por ver el efecto de su confesión en campaña de que había consumido cocaína al inicio de su liderazgo en el partido.
"He visto muchas encuestas en esta campaña. Ha habido algunas muy buenas y otras no tanto. Estoy seguro de que los daneses elegirán un camino que nos haga más ricos", dijo al canal TV2, después de depositar su voto, Poulsen, que descarta dimitir aunque obtenga un mal resultado.
Los sondeos apuntan a que Los Moderados pueden volver a jugar un papel clave, como en los anteriores comicios.
Su líder, el exprimer ministro liberal y actual titular de Exteriores Lars Løkke Rasmussen, reiteró hoy su ofrecimiento para ejercer de "explorador real", la figura encargada de conversar con todos los partidos con representación parlamentaria para analizar qué combinaciones podrían lograr mayoría.
"No soy candidato a primer ministro, pero he dicho que con mucho gusto me pondré al frente para intentar crear una base de cómo puede estar constituido el gobierno", dijo Rasmussen.
Los cuatro diputados que se reparten a partes iguales los dos territorios autónomos de Groenlandia y las Islas Feroe podrían jugar también un papel determinante para decidir quién gobierna.
Los colegios electorales en Groenlandia no cerrarán hasta las 23.00 GMT y no se espera que haya resultados hasta el miércoles.
Durante la jornada, se conoció que el debate televisivo entre los líderes de los partidos políticos tras conocerse los resultados, una tradición de seis décadas en Dinamarca que también es común en el resto de países nórdicos, ha sido suspendido.
Los líderes de diez de los doce partidos con representación parlamentaria anunciaron que no participarían argumentando que el miércoles ya tienen previsto debatir en un acto organizado por el Club Nacional de Prensa en Copenhague.
