Los dos diplomáticos hablaron antes y después de la sesión matinal de la segunda jornada del G7 de Exteriores que se celebra en la abadía de Vaux-de-Cernay, a las afueras de París, según señaló la Cancillería brasileña en sus redes sociales.
En dichos encuentros evaluaron "cuestiones comerciales" y "el diálogo en curso para profundizar la cooperación bilateral en la lucha contra el crimen organizado transnacional".
Las relaciones entre Brasil y Estados Unidos, las dos mayores democracias de América, atraviesan un momento delicado.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, llegó a castigar a Brasil con aranceles adicionales de hasta el 50 %, en represalia por el juicio que condujo a una condena de 27 años de cárcel contra el exmandatario Jair Bolsonaro (2019-2022), aliado del republicano, por golpismo.
La Administración estadounidense también sancionó a jueces y funcionarios del Gobierno brasileño por ese proceso judicial y abrió una investigación por supuestas prácticas comerciales discriminatorias por parte de Brasil, aún en desarrollo.
Sin embargo, ambos países limaron asperezas a partir de los contactos entre Trump y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que culminaron con una rebaja sustancial de las tarifas aduaneras y la retirada de algunas sanciones a autoridades.
Ambos líderes también pactaron reunirse en la Casa Blanca en marzo, pero la guerra en Oriente Medio ha dejado en el aire la visita del brasileño a Washington.
En el apartado de seguridad también han surgido fricciones ante la preocupación de Estados Unidos por la actividad en la región de grupos criminales brasileños, como Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV).
Lula también se ha mostrado muy crítico con Trump por la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas, en enero pasado, y por la campaña de bombardeos de EE.UU. e Israel contra Irán.
