A su llegada fue recibido por el príncipe Alberto II y la princesa Charléne, vestida de blanco, se lanzaron salvas y sonaron las campanas de las iglesias del pequeño principado.
Se trata de su segundo viaje apostólico internacional, el primero de un papa en la época moderna ya que sólo se tiene constancia de que en 1538, Pablo III pasó por ese territorio de regreso del Congreso de Niza.
Ahora le esperan cuatro eventos principales: la visita de cortesía al príncipe Alberto II y su familia en el palacio del Príncipe y el discurso a las autoridades, un encuentro con la comunidad católica en la Catedral de la Inmaculada Concepción después la reunión con los jóvenes en la plaza frente a la Iglesia de Sainte-Dévote y finalmente, la misa de clausura en el Estadio Luis II.
El papa llega a este pequeño estado, donde el catolicismo es la religión de Estado y el príncipe rechazó firmar la ley sobre el aborto el pasado noviembre.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, en una entrevista con medios vaticanos, expresó la esperanza de que: "Este viaje dé un nuevo impulso a la misión de la Iglesia local, consolidando nuestro compromiso compartido en frentes urgentes como la protección de la creación, la defensa de la vida y la promoción de la solidaridad internacional, sin olvidar a los más vulnerables".
