¡Histórico! Paraguay recibirá reliquia de San Francisco de Asís en Pascua

Catedral de Caazapá. Allí reposará la reliquia de San Francisco de Asís desde el Domingo de Pascua.
Catedral de Caazapá. Allí reposará la reliquia de San Francisco de Asís desde el Domingo de Pascua. (Foto: Facebook de la Diócesis de Caazapá)

La Iglesia católica de Paraguay recibirá el Domingo de Resurrección (Pascua) una reliquia de San Francisco de Asís, que quedará de forma definitiva en la Catedral de Caazapá.

Se trata de la reliquia del fundador de la Orden Franciscana que fue clave en la evangelización de indígenas guaraníes y la fundación de varias ciudades paraguayas, informó la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP).

La llegada de la reliquia hace parte del proyecto ‘La Sandalia de Francisco-Siguiendo sus Huellas’, con el que la CEP busca conmemorar los ocho siglos “del tránsito” del fundador de los franciscanos por la Tierra.

La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) indicó que la reliquia es del tipo “ex cineribus corporis”, que viene a ser un resto físico derivado de la cremación o descomposición de un santo, y que, por lo general, son elementos reducidos a cenizas.

La CEP también apuntó que la reliquia reposará de forma definitiva en la Catedral de Caazapá (ciudad), fundada en 1607 por el fraile franciscano español Luis de Bolaños.

Experiencia religiosa

De acuerdo con la historia aceptada, San Francisco de Asís nació en Italia en 1181 ó 1182 en el seno de una familia rica y disfrutó de una juventud “mundana” o contrapuesta al camino espiritual, refiere un artículo de la agencia EFE.

Pero tras vivir una experiencia religiosa en la Iglesia de San Damián renunció a sus comodidades para servir a los más necesitados, lo que lo llevó a fundar la Orden de los Frailes Menores o Franciscanos, conocidos por su prédica de la Palabra y votos de pobreza.

San Francisco de Asís murió en 1226 a los 44 años en medio de la pobreza que abrazó y tras enfrentar una larga enfermedad que le llenó de llagas el cuerpo, y que la Iglesia identificó como estigmas de la pasión de Cristo.

Tras fallecer con alta estima en el seno de la Iglesia y fama de santidad, el papa Gregorio IX lo canonizó rápidamente en 1228.