"Es absolutamente inaceptable que la parte china tome medidas unilaterales, basándose en las palabras y acciones de dicho legislador, como si intentaran intimidar a quienes tienen posiciones diferentes a las suyas", dijo el viceportavoz Masanao Ozaki en una rueda de prensa.
Ozaki defendió además que la libertad de expresión de los miembros del Parlamento japonés "debe ser respetada", y dijo que Tokio ha presentado una protesta ante China por canales diplomáticos y ha solicitado que se revoquen las sanciones.
Este lunes, el Gobierno chino anunció sanciones contra el legislador japonés Keiji Furuya, del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), al que acusa de haber visitado repetidamente Taiwán "pese a la oposición" de Pekín y de "coludir con las fuerzas separatistas" de la isla.
El Ministerio de Asuntos Exteriores señaló en un comunicado que este comportamiento "viola gravemente el principio de una sola China", "interfiere de forma flagrante" en sus asuntos internos y "socava seriamente su soberanía e integridad territorial".
Tras conocerse la noticia, el propio Furuya defendió sus viajes a Taiwán y aseguró que no cambiará su postura, "que se basa en los valores fundamentales compartidos del Estado de derecho, el respeto de los derechos humanos básicos y la democracia", según dijo a la cadena de televisión pública NHK.
En virtud de la Ley contra las Sanciones Extranjeras, Pekín congelará los bienes muebles, inmuebles y otros activos de Furuya dentro del país y no se le emitirán visados ni se permitirá su entrada a China continental, Hong Kong y Macao.
Además, las organizaciones e individuos de China tendrán prohibido realizar con él cualquier tipo de transacción, cooperación u otras actividades relacionadas.
Durante una visita a Taipéi el 17 de marzo, el legislador, que preside un grupo parlamentario para fomentar los lazos con Taiwán, se reunió con el presidente taiwanés, William Lai, y abogó por ampliar la cooperación en sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la seguridad energética y el fortalecimiento de las cadenas de suministro, según las autoridades de la isla.
Pekín y Tokio atraviesan una crisis diplomática después de que a finales del año pasado la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, planteara la posibilidad de intervenir militarmente en Taiwán en caso de un conflicto en la isla, al considerar que podría constituir una "amenaza a la supervivencia" de su país.
