Ye Win Oo, hombre de confianza del líder golpista de Birmania, nuevo jefe del Ejército

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Bangkok, 30 mar (EFE).- Descrito como uno de los hombres de confianza del líder golpista birmano, Min Aung Hlaing, el general Ye Win Oo, sancionado por EE. UU. y la Unión Europea (UE) tras el golpe militar de 2021 debido a la brutalidad militar contra la población civil, tomó este lunes los mandos del Ejército de Birmania (Myanmar).

El traspaso de poder fue oficializado durante un acto celebrado en Naipyidó al que asistieron los miembros de mayor grado del Tatmadaw -como se conoce al Ejército birmano-, donde Min Aung Hlaing hizo entrega del bastón de mando al nuevo comandante en jefe, recoge el canal público MRTV.

El ascenso de Ye Win Oo era un movimiento pendiente de la nominación -formalizada este lunes- como candidato a la presidencia birmana de Min Aung Hlaing, quien lideró la asonada meses antes de verse en la obligación de pasar a la reserva, debido a la imposibilidad de compatibilizar ambos puestos.

Ye Win Oo, de 60 años y hasta ahora responsable del influyente servicio de inteligencia militar, hereda unas tropas que combaten desde hace cinco años a la insurgencia creada en oposición a la dictadura militar -muchos jóvenes sin experiencia bélica que pasaron a la lucha armada tras el golpe- y varias guerrillas étnicas alzadas desde hace décadas en armas contra los militares.

Muy próximo a Min Aung Hlaing, el nuevo jefe del Ejército acompañó al líder de la junta militar en todos sus viajes internacionales, principalmente a Rusia -principal suministrador de armas- y la vecina Tailandia, y era común que apareciera a su lado tomando notas durante las reuniones con diplomáticos extranjeros.

Graduado como oficial en 1989, el nuevo jefe del Ejército asumió el cargo de secretario conjunto del Consejo de Seguridad del Estado -el nombre formal de la junta militar- tras la sublevación que puso fin a una década de transición hacia la democracia en este país.

Desde este puesto, Ye Win Oo supervisó la sangrienta represión que el Ejército y Policía ejercieron contra las manifestaciones que salieron a las calles de Rangún y otras ciudades birmanas para expresar su rechazo al nuevo régimen castrense.

La Asociación de Asistencia a Presos Políticos de Birmania (AAPP) ha registrado cientos de muertes de manifestantes bajo custodia de la junta militar, muchos de ellos con señales de torturas.

El uso de la fuerza para aplacar a la oposición es una de las razones por las que Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y la Unión Europea incluyeron a Ye Win Oo entre los militares birmanos con sanciones, que incluyen la congelación de activos y prohibiciones de viaje.

Según el portal opositor The Irrawaddy, otro de los papeles cruciales que jugó Ye Win Oo durante la sublevación fue el de codirigir en las primeras horas del golpe la redada contra la residencia en Naipyidó de la depuesta Consejera de Estado y exlíder de facto, Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la paz, quien permanece detenida desde entonces.