Según la nota, la acción del SBU con el FBI y el resto de agencias de seguridad permitió bloquear el acceso de los servicios de inteligencia militar rusos a más de un centenar de servidores activos en territorio ucraniano de los que habían logrado tomar el control.
El SBU no ofrece información sobre el número de servidores que el GRU habría logrado comprometer en otros países.
La inteligencia militar rusa utilizaba los rúteres intervenidos para recolectar contraseñas, otras formas de identificación e información sensible de distintos tipos, según la fuente.
Según el servicio de inteligencia ucraniano, la acción conjunta con el FBI y otras agencias -entre las que menciona específicamente sólo a "los órganos de contrainteligencia de la República de Polonia"- permitió evitar otras operaciones cibernéticas rusas más destructivas.
Los rúteres atacados por los piratas informáticos rusos no cumplían todos los protocolos de seguridad.
El SBU ha publicado una guía para adoptar precauciones ante posibles jaqueos.
