Tras llevar a cabo una investigación independiente sobre el asunto, el consejo de administración de BAFTA expresó hoy en un comunicado que esta pesquisa había identificado "un número de deficiencias estructurales en la planificación, los procedimientos de escalamiento y de gestión de crisis", pero no se hallaron indicios de mala fe.
La academia se disculpó "sin reservas" por el incidente protagonizado el pasado 22 de febrero por el activista John Davidson -con síndrome de Tourette, y en el que está inspirada la película 'I Swear' ('Incontrolable')-, que insultó involuntariamente a los dos actores, de raza negra, mientras estaban en el escenario.
En este sentido, BAFTA dijo que, si bien no fue un episodio intencionado, éste dejó claro que la academia "no estuvo a la altura" de sus objetivos de diversidad e inclusión.
"No anticipamos adecuadamente ni nos preparamos completamente para el impacto de un incidente de este tipo en un evento en vivo, y como resultado no cumplimos con nuestro deber de velar por el bienestar de todos los asistentes a la ceremonia y a quienes la seguían desde casa", agregó en el comunicado.
BAFTA aseguró asimismo que está trabajando en mejorar los procesos de información, así como en reforzar la inclusión y adoptar un "enfoque interseccional más amplio" durante sus ceremonias de premios.
El comunicado de la academia británica llega apenas dos días después de que la cadena pública británica BBC dictaminase que la emisión del insulto racista durante la gala de los BAFTA de cine también infringió sus normas editoriales.
