El ministro de Exteriores panameño, Javier Martínez-Acha, visitó nuestro país para una serie de reuniones con la Cancillería paraguaya.
Su país es un Estado asociado al Mercosur desde diciembre de 2024. Es la primera nación fuera de Sudamérica en integrar el bloque creado en 1991 por Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay.
¿Estamos ante un relanzamiento de las relaciones entre Paraguay y Panamá?
-Sí, efectivamente. Esto no es un accidente diplomático, aquí hay coherencia entre ambos gobiernos. Somos defensores del estado de derecho y del derecho internacional. Tenemos prioridades comunes, por ejemplo, lucha contra el crimen organizado, el desarrollo de la prosperidad de nuestros pueblos y la cooperación en distintos aspectos, por citar algunos: la educación, la seguridad alimentaria y cultura.
Mi país cree mucho en el multilateralismo útil. ¿Qué es eso? Que no podemos seguir asistiendo a grandes foros internacionales y pretender que todos los países nos pongamos de acuerdo en todos los puntos. Pero más allá de las diferencias en ideologías, hay que buscar el término común que nos pueda provocar condiciones, factores, para que Latinoamérica avance de manera eficiente y con paso firme para crear mejores condiciones para nuestros pueblos.
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De este relanzamiento de relaciones, ¿destaca en particular el comercio?
-Estamos construyendo las bases para que el intercambio comercial aumente en ambas vías. Hasta hace poco la balanza comercial entre Paraguay y Panamá era muy reducida.
Puedo comunicar que nuestro gobierno ya certificó plantas exportadoras de carne de Paraguay para cortes élites. Estamos ofreciendo la estructura logística de Panamá. Estamos tratando de convencer a los grandes productores agrícolas de Paraguay -carne, soja u otros- para que en Panamá establezcan centros (hub) de redistribución y exportación para regiones del Caribe, Centroamérica y por qué no, para el Asia desde Panamá.
También hemos hablado de una transferencia de tecnología y de genética. Queremos poco a poco desarrollar esos aspectos en nuestro país. Estamos hablando de tres razas bovinas. Existe una disposición muy grande de Paraguay para ayudarnos en esta situación.
Entre los últimos acontecimientos se destaca la adhesión de Panamá al Mercosur. ¿Por qué el interés por este bloque? ¿qué le puede ofrecer el Mercosur?
- Es una relación que produce y producirá beneficios para el Mercosur. Somos un complemento perfecto. El Mercosur, que representa un mercado de casi 300 millones de personas, podría convertirse en el primer socio de Panamá en distintos productos.
Pero más allá de lo que estamos hablando, Panamá -con su gran estructura logística y gracias a su eficiencia-, puede ser la plataforma para las transportaciones de todo el Mercosur hacia otras geografías.

Esta adhesión, en particular, se dio con mayor celeridad.
- Hay que decir que de tuvimos desde el día uno el apoyo de Paraguay, con el presidente Santiago Peña y el canciller Rubén Ramírez. Nos invitaron y el contexto de establecer vínculos con socios estratégicos en materia de comercio vinimos inmediatamente. El camino para ser miembro asociado lo hicimos de una manera eficiente, en corto plazo.
¿Podría atribuirse a una suma de factores?
-Se dieron una serie de factores en un contexto político, regional y económico también que contribuyó a la adhesión. Pero sí fuimos eficientes en todas las partes para que el instrumento de Panamá -como un Estado asociado-fuese elaborado y aprobado relativamente un corto plazo. Nos apoyó mucho en Brasil, también Uruguay con el presidente de entonces Luis Lacalle Pou.
Se está dando un contexto particular de la política exterior de EE.UU. con Latinoamérica. ¿Cómo está la relación con su país? ¿Qué mirada tiene sobre la doctrina “Donroe”?
- Históricamente hemos tenido una relación muy cercana, salvo episodios puntuales del siglo XX. Estados Unidos ha sido nuestro principal socio comercial en materia de seguridad, de intercambio, de tecnología, etc. Efectivamente, están definiendo sus prioridades políticas y eso hay que respetarlos. El presidente Donald Trump ganó unas elecciones democráticamente y dentro de las circunstancias que se están reescribiendo o redefiniendo globalmente, nosotros nos adaptamos con esas circunstancias siempre respetando el Estado de derecho, las normas y la soberanía de los países.
Tenemos una relación privilegiada con los Estados Unidos y la intención es que esto se mantenga de manera permanente.
¿Eso incluye la doctrina “Monroe”? Actualizada por el presidente Trump respecto a Latinoamérica.
- En materia de seguridad, de lucha contra el narcotráfico y las amenazas de seguridad, siento que más allá de que se exista una doctrina Donroe o Monroe, los países tienen que cooperar, los países tienen que entenderse. Vemos al mundo -en este momento- en un periodo de inflexión, de redefinición. Se está fragmentando, reorganizando quizás en el área de influencia, pero nuestro país tiene una visión neutral y activa, respeto por el derecho internacional y de cooperación. Panamá es un socio previsible. Eso es lo que queremos con los Estados Unidos, con Paraguay, Brasil, Argentina, Reino Unido, Corea del Sur, Japón, Italia, España, etc.
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China- Panamá. Los últimos acontecimientos muestran un escenario de la crisis por los buques panameños varados. ¿Está resuelta esa situación?
-Queremos ser claros en esto, no buscamos una confrontación, no queremos estar involucrados en las controversias internacionales entre los superpoderes. Simplemente exigimos reglas claras y respeto al Estado de derecho y que si hay detenciones e inspecciones de barcos con banderas panameñas que respondan únicamente a un criterio técnico, porque dentro de la actividad marítima estas situaciones pueden ocurrir.
Ahora, si los números son desproporcionados, entonces uno podría concluir que hay una reacción a un fallo de la Corte Suprema de Panamá que nosotros nos hemos visto obligados a acatar porque somos un país que respeta el Estado de derecho y la separación de todos los poderes.
Únicamente pedimos reglas claras y previsibilidad y que se sepa que cuando se afecta la marina mercante de cualquier país, se podría estar afectando la estabilidad del comercio mundial, la previsibilidad en el comercio y Panamá simplemente exige que se respete el Estado de derecho, importante factor de la libre navegación y por supuesto el derecho internacional.
¿Pudieron corroborar esos datos técnicos?
- Si, hubo un aumento desproporcionado en marzo pasado con respecto a febrero de este año y con respecto a marzo del año pasado. Simplemente, pedimos que esas acciones estén basadas en criterios estrictamente técnicos y no en lo que podría uno concluir algún tipo de reacción a un fallo, reitero, de la Corte Suprema de Justicia de Panamá.
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