El resultado de febrero se vio impulsado por las ventas de libros, combustibles y alimentos, según indicó el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), oficina de estadísticas del Ejecutivo.
La actividad avanzó un 0,2 % en la comparación con febrero de 2025, lo que ubicó el ritmo de crecimiento interanual en el 1,4 %.
El comercio minorista se resiste a la tendencia de desaceleración general de la economía brasileña, que empezó en el segundo semestre del año pasado y espera sentirse con más intensidad en este 2026, de acuerdo con las previsiones del Banco Central.
El producto interior bruto (PIB) de Brasil se expandió un 3,4 % en 2024 y un 2,3 % en 2025.
Para este año, el Gobierno prevé un crecimiento similar al de 2025, aunque el mercado financiero es menos optimista y sostiene que el país suramericano crecerá ligeramente por debajo del 2 %.
Ese enfriamiento responde en parte a los altos tipos oficiales de interés, hoy en el 14,75 % anual, adoptados por el Banco Central para controlar la inflación, que se sitúa en el 4,14 % interanual.
