El informe 'La situación de los derechos humanos en el mundo', publicado este martes, documenta cómo los enfrentamientos y las prácticas represivas agravaron la crisis, con millones de desplazados, hambrunas y ataques contra civiles en los países de la región, afectados también por los coletazos de la guerra en Gaza.
En 2025, el Líbano sufrió ataques israelíes casi diarios que causaron más de un centenar de muertes de civiles (entre 103 y 127) y destruyeron más de 10.000 estructuras y tierras agrícolas en el sur pese al alto el fuego en vigor desde noviembre de 2024, informó la organización internacional en el documento.
Asimismo, detalló que los efectos de la guerra así como la vulneración de la tregua exacerbó la crisis económica del país, lo cual impidió un correcto desarrollo del sistema de protección social universal; que se vio colapsado por la acogida de millones de refugiados sirios y palestinos en condiciones precarias.
También alertó de la situación de la libertad de prensa en el país, después de que las autoridades libanesas citaran a declarar a activistas y periodistas por cargos de difamación y otras acusaciones imprecisas, mientras avanzaba en el Parlamento un proyecto de ley de medios para mejorar la libertad de expresión, aunque con limitaciones.
Siria, tras la caída de Bachar al Asad en 2024, vivió "un periodo de transición con avances en sociedad civil, pero persistieron enfrentamientos sectarios, ejecuciones extrajudiciales y más de 1.400 homicidios civiles", señaló AI, que denunció que Israel continúa ocupando los Altos del Golán y generando inestabilidad en la frontera siria.
AI documentó que grupos armados afines al Gobierno anterior perpetraron masacres contra la comunidad alauí en las regiones costeras, con más de 1.400 civiles muertos, mientras que en la gobernación de Sueida se registraron ejecuciones extrajudiciales de decenas de drusos y abusos graves por grupos armados drusos y beduinos.
Según el informe, el Yemen vivió continuos ataques de los rebeldes chiíes hutíes, y bombardeos estadounidenses e israelíes que mataron e hirieron a centenares de civiles, incluidos migrantes en centros de detención. Además, documentó que las partes en conflicto practicaron detenciones arbitrarias, mientras la inseguridad alimentaria extrema afectó a casi la mitad de la población.
El informe de AI también analizó la situación de los derechos humanos en los países del golfo Pérsico y denunció que Arabia Saudí registró un número récord de ejecuciones, con la aplicación de la pena capital a "cientos" de detenidos, muchos por delitos de drogas, incluidos extranjeros y personas que eran menores en el momento de los hechos.
Asimismo, denunció que el reino árabe intensificó la represión de la libertad de expresión y asociación; que más de 13 millones de trabajadores migrantes sufrieron discriminación sistemática y que muchos empleados domésticos se vieron sometidos al sistema de patrocinio conocido como 'kafala'.
Respecto a Baréin, AI documentó que este país amplió la producción de petróleo y gas pese a sus compromisos climáticos, mientras que Catar aparece en el informe regional como exportador masivo de gas.
Tras presentar este panorama regional, Amnistía Internacional urgió a los Estados de la región a cesar la represión, investigar crímenes internacionales y garantizar rendición de cuentas, protección a civiles y derechos económicos, sociales y ambientales.
También advirtió que la impunidad y los recortes de ayuda internacional agravan una crisis que amenaza la estabilidad de todo Oriente Medio.
