"Hoy agradecemos el testimonio luminoso del papa Francisco: la luz de la misericordia que muestra siempre la puerta del perdón y la reconciliación, la luz de su constante llamada misionera que no teme ir a las periferias, la luz de la cercanía a los pobres, descartados y sufrientes", sostuvo Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal de Argentina.
En la homilía de la misa celebrada por todos los obispos de Argentina en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, Colombo recordó que la elección de Jorge Mario Bergoglio como sumo pontífice el 13 de marzo de 2013 fue para la Iglesia argentina una "inmensa alegría".
"Francisco puso rápidamente de manifiesto, con audacia evangélica, su ministerio pastoral en favor de toda la Humanidad, especialmente de las periferias existenciales", afirmó el arzobispo de la ciudad argentina de Mendoza.
Colombo dijo que, tras un año del fallecimiento de Francisco, "conmueve su viva presencia como testigo, profeta y pastor de estos tiempos de la Iglesia y de la Humanidad".
"Es muy común escuchar entre nuestra gente respecto de Francisco que lo extrañamos. Lejos de ser una nostalgia paralizante o la negación de esta valiosísima etapa eclesial conducida por el papa León, reconocemos que Francisco, en nombre de Cristo, entró en nuestras vidas para quedarse", dijo el prelado.
Colombo resaltó que Francisco ha propuesto "asumir los desafíos que conlleva la situación de los excluidos y descartados, así como el protagonismo de los movimientos sociales", y que la comunidad eclesial "sea una Iglesia en salida, un hospital de campaña y casa de todos".
Aseveró que Bergoglio, que nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936 y fue arzobispo de la capital argentina entre 1998 y 2013, "se jugó hasta el final de sus días por la sublime causa de la paz".
A los pies de la Virgen de Luján, patrona de Argentina, Colombo admitió que muchos se han lamentado de no haber tratado bien a Francisco, "de haber sido mezquinos como sociedad e, incluso, como Iglesia al no acoger sus propuestas".
"Nos queda aprender de una buena vez y no seguir castigándonos con la indiferencia, el desinterés, la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos", afirmó el arzobispo.
Al concluir la misa, representantes de otras iglesias cristianas hicieron una oración por el eterno descanso de Francisco, quien, primero como arzobispo de Buenos Aires y luego como sumo pontífice, fomentó el diálogo ecuménico.
Además, se presentó una sotana que utilizó Francisco y que fue enviada por León XIV para que quede en exhibición en la Basílica de Luján.
A la ceremonia religiosa celebrada en el santuario de Luján (70 kilómetros al oeste de Buenos Aires) acudieron dirigentes sociales, sindicales, empresariales y de la cultura.
También figuras políticas, entre ellos alcaldes, gobernadores y miembros del Gobierno del ultraliberal Javier Milei.
