Firmas secretas, amenazas y dimisiones rodean a aviones F-16 comprados por Perú a EE.UU.

Fotografía que muestra un avión de combate F-16, en el Área Material de Rio Cuarto (Argentina). (archivo)
Fotografía que muestra un avión de combate F-16Patricio Cepellotti

LIMA. La compra de aviones de combate F-16 Block 70 por parte de Perú quedó concretada este miércoles tras meses de incertidumbre, en un proceso de 3.500 millones de dólares rodeado de firmas secretas, amenazas, un mensaje hostil del embajador estadounidense y dimisiones de ministros.

El Gobierno de Perú había presupuestado 3.500 millones de dólares para adquirir 24 aviones de combate que renovarán su anticuada flota, compuesta por los Mirage 2000 franceses, que llegaron a inicios de los años 80; y por los MIG-29 rusos comprados a fines de los años 90.

Bajo esa premisa presentaron ofertas la estadounidense Lockheed Martin, con el F-16 Block 70; el sueca Saab, con el Gripen; y la francesa Dassault, con el Rafale.

El objetivo era anunciar la propuesta escogida a finales de 2025, pero tras la destitución de la presidenta Dina Boluarte (2022-2025) el proceso quedó paralizado y los plazos se alargaron.

Con el presidente interino José Jerí (2025-2026) el proceso fue declarado bajo secreto y, aparentemente por presiones de distintos sectores, se pasó a negociar con Estados Unidos, que según medios locales había presentado una oferta inicial que solo contemplaba doce unidades nuevas, lejos de las pretensiones de Perú.

En mitad de ese proceso, la administración de Jerí firmó en secreto un principio de acuerdo con EE.UU. que contemplaba un cronograma, en el que se incluía la firma del contrato para el 17 de abril y pocos días después el primer desembolso ascendente a 2.000 millones de dólares.

Esta firma fue revelada en una entrevista radial por el sucesor de Jerí, José María Balcázar, quien el día de la suscripción en la Base Aérea de Las Palmas, en Lima, anunció su intención de aplazar la compra para que su sucesor o sucesora decida si ejecuta finalmente la transacción.

Esto despertó la furia del embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro. “Si negocian de mala fe con EE.UU. y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que como representante de la Administración Trump utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país y la región”, dijo en la red social X.

En los siguientes días al mensaje de Navarro, que según medios locales incluyó la amenaza de retirar visados a los responsables de la compra, se sucedieron las presiones de militares y sectores de derecha sobre Balcázar para proceder con la compra, y este mismo lunes se firmó también en secreto el contrato que cerraba la compra pese a la renuencia del gobernante.

Al ver que Balcázar seguía hablando de postergar la compra y que no tenía intención de ejecutar el pago previsto para este miércoles, los ministros de Relaciones Exteriores, Hugo De Zela, y de Defensa, Carlos Díaz, dimitieron y revelaron entonces que los contratos se habían firmado el lunes. El pago se terminó ejecutando finalmente, para alegría del embajador Navarro.

La contratación de los cazas se produce en medio de las elecciones presidenciales, ante el temor de los militares peruanos de que el siguiente gobierno diese marcha al proceso. Tanto la candidata derechista Keiko Fujimori como el ultraderechista Rafael López Aliaga se había mostrado a favor de comprar ya, mientras que el izquierdista Roberto Sánchez tenía sus reservas.

En principio las primeras unidades serán entregadas en 2029, pero hasta ahora ni el Gobierno peruano ni la embajada de Estados Unidos confirman si el contrato abarca los 24 aviones estipulados inicialmente.