"No hay que excluir nada, pero no estamos planeando ningún racionamiento ahora mismo", dijo en rueda de prensa el primer ministro sueco, Ulf Kristersson.
La ministra de Economía, Elisabeth Svantesson, calificó la actual como "la peor crisis energética en mucho tiempo" y apuntó que, en un caso hipotético, el Gobierno instaría antes a reducir el consumo energético y que racionar el combustible "es algo que realmente nos gustaría evitar" y una medida que sólo se aplicaría en caso extremo.
"Ahora hemos pasado de un escenario principal de influencia limitada a otro escenario de influencia manifiesta sobre la economía sueca", dijo Kristersson en referencia a los efectos de la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
El cambio de escenario aumenta el riesgo de una subida de la inflación y de que se frene el crecimiento económico.
Kristersson resaltó que su Gobierno ya ha aprobado medidas en los últimos meses para subvencionar el consumo eléctrico de los hogares y rebajar los impuestos a los combustibles, aunque no anunció ninguna iniciativa nueva.
El Gobierno de derecha sueco ha invitado a varios actores del sector del transporte y la logística como la aerolínea SAS y la Asociación de Agricultores a una nueva reunión el lunes para discutir la situación.
