"Celebramos el anuncio de la liberación de los prisioneros", señaló la ASEAN en un comunicado, en referencia a la amnistía a unos 4.500 presos hace una semana en Birmania, y, "en particular, la de U Win Myint, considerándola un paso positivo para un diálogo" dentro del país.
El comunicado, enviado cuando Filipinas ocupa la presidencia rotatoria de un grupo del que también forma parte Birmania, alentó asimismo a "la liberación de los demás prisioneros, incluida Aung San Suu Kyi, en aras de la paz y de una reconciliación genuina".
Esta demanda sucede a las recientes informaciones que apuntaban a posibles cambios en la situación de la política, de 80 años, tras la amnistía concedida el pasado viernes a unos 4.500 presos, entre ellos el expresidente democrático Win Myint, depuesto junto a Suu Kyi tras la asonada del 1 de febrero de 2021.
La exlíder de facto birmana, que no podía gobernar oficialmente por impedimento constitucional, cumple una condena de 27 años por cargos presentados por los militares que ella niega, como vulnerar la ley de secretos oficiales y fraude electoral.
La ASEAN también instó "al cese inmediato de la violencia, especialmente contra civiles e instalaciones públicas", demandando "a todas las partes involucradas a que adopten medidas concretas para detener de inmediato la violencia indiscriminada".
El miércoles, Tailandia anunció que se ofrece a ayudar al gobierno militar a normalizar sus relaciones con la ASEAN, de la que Naipyidó fue vetada de las cumbres de alto nivel ante la falta de avances de la cúpula castrense para poner fin al conflicto tras el golpe.
Ahora, tras unos comicios sin oposición celebrados entre diciembre y enero, la junta militar birmana ha dado paso a un gobierno militar con el general golpista, Min Aung Hlaing, como presidente, que, si bien mantiene el mismo perfil castrense, busca un mayor reconocimiento internacional.
El golpe de Estado frustró la transición democrática birmana, con Suu Kyi al frente, y exacerbó la guerra que el país arrastra desde hace décadas, sumiendo a Birmania en una espiral de crisis y aislamiento internacional.
Según la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos de Birmania (AAPP), 22.068 personas continúan detenidas desde el golpe y cerca de 8.000 han sido asesinadas por el régimen castrense.
