La soberanía británica sobre las Malvinas "no está en cuestión", recuerda Londres a EEUU

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Londres, 24 abr (EFE).- La soberanía británica sobre las islas Malvinas, territorio del Pacífico Sur reclamado por Argentina, "no está en cuestión", dijo hoy la oficina del primer ministro británico ante los reportes sobre una posible reconsideración de la postura de Estados Unidos en represalia a la falta de apoyo del Gobierno de Keir Starmer a la guerra contra Irán.

La reacción británica se produce varias horas después de que se filtrara un correo electrónico supuestamente enviado en el sistema interno del Pentágono donde se detallan varias medidas que Washington podría tomar contra países de la OTAN que no se han alineado con EE.UU., concretamente España y el Reino Unido.

"El tema de las islas Malvinas y su soberanía británica, con el derecho de los isleños a la autodeterminación, no están en cuestión, y así lo hemos expresado de forma clara y consistente", dijo el portavoz gubernamental.

"Las islas Malvinas ya votaron anteriormente a favor de permanecer como territorio británico de ultramar, y siempre nos hemos posicionado junto a ese derecho de los isleños a su autodeterminación", zanjó el portavoz.

Se refiere así al referéndum convocado en las islas en 2013, en el que los votantes se posicionaron en un 98 % a favor de la permanencia dentro del Reino Unido, una consulta que no fue reconocida por Argentina, que sigue reclamando la soberanía de esas islas situadas a 500 kilómetros de sus costas continentales.

La relación entre el Reino Unido y Estados Unidos se encuentra en su momento más bajo después de que Starmer haya recalcado en numerosas ocasiones que no piensa "dejarse arrastrar a la guerra" contra Irán y que restringiría los permisos a la aviación estadounidense a utilizar sus bases en Inglaterra y el Índico meramente a "propósitos defensivos".

Esa postura le ha valido al líder laborista numerosos ataques del presidente estadounidense, Donald Trump, que le acusa de no haber estado a la altura de lo que se espera de un aliado.

Ha añadido además varias críticas a Starmer por políticas internas, ya sea la cuestión migratoria -considera que el Reino Unido es laxo con el control migratorio- o la energética, en la que ha manifestado su oposición a la moratoria a nuevas exploraciones petroleras en el mar del Norte decretada por Londres.