La sentencia, dictada tras algo más de tres horas de deliberación, absuelve a la acusada del homicidio del primero de los bebés, nacido en mayo de 2023, pero la declara culpable de la supresión de su cadáver.
En cambio, la considera responsable del asesinato del segundo hijo, nacido en agosto de 2024, aunque han reclasificado el delito de supresión por el de ocultación de cadáver, considerado menos grave en el código penal italiano.
El caso salió a la luz en septiembre de 2024, cuando la policía italiana había encontrado los cadáveres de dos bebes en el jardín de una casa de la localidad de Vignale di Traversetolo, en la provincia de Parma, el primero excavado por un perro por casualidad.
La chica, estudiante de Derecho, trabajaba como niñera para familias de la zona y gozaba de la simpatía de los habitantes del pueblo, en el que nadie se percató de que estaba embarazada, ni siquiera su novio, que siempre aseguró no saber nada de los embarazos.
El tribunal presidido por el juez Alessandro Conti también fijó una indemnización provisional de 100.000 euros para el exnovio de la condenada, Samuel Granelli, en concepto de daños.
Asimismo, se establecieron compensaciones de 30.000 y 15.000 euros para los padres de este.
