Sánchez informó este viernes, en declaraciones a los periodistas en Nicosia, de que hizo esa advertencia la víspera, en la primera de las dos jornadas de la cumbre informal que los Veintisiete celebran en Chipre.
Recordó el jefe Ejecutivo que, tras anunciar él mismo el pasado domingo que España iba a pedir esta semana que la UE suspendiera el acuerdo de asociación con Israel, su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, lo planteó en la reunión que hubo junto al resto de homólogos europeos.
Una reunión en la que no prosperó esa propuesta por la oposición de países como Alemania o Italia.
El presidente del Gobierno recordó que él lo volvió a pedir directamente al resto de líderes de la UE en la reunión que mantuvieron en Chipre este jueves en la primera jornada de la cumbre europea.
Sánchez trasladó en ese encuentro que si no se adopta alguna acción, la Unió Europea se está deslegitimando no solo de cara al exterior, sino también interiormente, en cada una de sus sociedades.
Algo que consideró que ocurre al existir una "doble vara de medir" en Europa respecto a Ucrania o la situación en Oriente Medio.
Para el jefe del Gobierno, es necesario recordar que el artículo 2 del acuerdo de asociación con Israel habla de respetar el derecho internacional y el derecho humanitario.
"Y claramente -ha añadido- ni en el Líbano, ni en Cisjordania, ni por supuesto en Gaza, Israel lo está respetando, y eso nos tiene que llevar también a esa reflexión".
Una reflexión que pasa por preguntarse cómo puede la UE estar unida apoyando a un pueblo como el de Ucrania, que está siendo invadido, y no se haga lo mismo en Oriente Medio.
"Desgraciadamente, hay gobiernos que están a favor y otros en contra, no hay unidad al respecto, y el resultado de todo ello nos lleva a un debilitamiento de las posiciones de la Unión Europea en nuestra legitimidad, al menos política, y en nuestra credibilidad a la hora de defender causas tan justas como la de Ucrania", advirtió.
Sánchez recalcó que Europa es un proyecto de paz, multilateral, y la UE tiene que defender ese orden internacional y ese respeto al derecho internacional.
Si no lo hace, alertó de que "la ley del más fuerte" lleva a un mundo mucho más débil, inseguro e incierto.
"Al final -apostilló-, eso no es gratis, ni en vidas, ni en desplazamientos de refugiados, ni por supuesto en consecuencias económicas, que por desgracia hoy tenemos que estar afrontando todos los gobiernos como consecuencia de decisiones unilaterales e ilegales que toman terceros países".
