La piedra, un brillante redondo de 28,88 quilates, color D y pureza sin defectos internos, se adjudicó por 21 millones de dólares hongkoneses (2,6 millones de dólares, 2,2 millones de euros), dentro de la horquilla de estimación previa.
Esta pieza procede de la mina Jwaneng, en Botsuana, considerada una de las explotaciones más ricas del mundo por valor y operada por Debswana, empresa conjunta al 50 % entre De Beers y el Gobierno del país africano.
La gema fue extraída originalmente como un cristal en bruto de 114,83 quilates y transformada en un brillante redondo mediante un proceso de talla orientado a maximizar simetría, retorno de luz y conservación de peso.
Clasificada como Type IIa, el grupo más químicamente puro de los diamantes naturales, presenta una transparencia óptica que solo se da en una fracción mínima de la producción mundial.
El resto de la velada confirmó el apetito del mercado asiático por piezas firmadas y gemas de alta gama como un collar “tutti frutti” de Cartier, diseñado como dúo de loros abrazados con diamantes talla brillante y en gota, esmeraldas, nácar, rubíes y zafiros, que alcanzó 21,6 millones de dólares hongkoneses (unos 2,75 millones de dólares, 2,36 millones de euros), superando con holgura su estimación máxima.
Asimismo, destacó un anillo de Ronald Abram centrado en un zafiro de Cachemira en talla cojín de 15,33 quilates, flanqueado por diamantes, adjudicado por 15,6 millones de dólares hongkoneses (cerca de 2 millones de dólares, 1,7 millones de euros).
Las grandes casas históricas volvieron a dominar los tramos altos de la tabla: Harry Winston situó varias creaciones entre los principales remates, como unos pendientes en diseño “cluster” con esmeraldas colombianas escalonadas de 21,60 y 21,11 quilates combinadas con diamantes pera y brillante, vendidas por 12,8 millones de dólares hongkoneses (1,63 millones de dólares, 1,4 millones de euros).
Un anillo de la misma firma, con un diamante central marquise de 13,76 quilates, color D y pureza interna perfecta, acompañado de baguettes cónicas, se cerró en 6,7 millones de dólares de Hong Kong (unos 855.000 dólares, 730.000 euros).
Destacó además una sortija con un diamante pera de 18,29 quilates, color D y claridad sin inclusiones internas, adjudicada por 9 millones de dólares hongkoneses (1,1 millones de dólares, 980.000 euros).
Las gemas de origen colombiano y birmano aportaron una nota clásica al catálogo, con un brazalete de Van Cleef & Arpels articulado en zafiros de Cachemira y Birmania escoltados por diamantes que se vendió por 5,8 millones de dólares hongkoneses (740.000 dólares, 630.000 euros).
