El Banco de Japón se reúne entre expectativas de que congele tipos por la guerra en Irán

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Tokio, 27 abr (EFE).- El Banco de Japón (BoJ) arranca este lunes su reunión de dos días sobre política monetaria del mes de abril, en medio de las expectativas de que mantenga los tipos congelados en el 0,75 % mientras evalúa el impacto en la economía japonesa de la guerra contra Irán.

Si bien se espera que el organismo mantenga la senda de subidas para normalizar su política monetaria tras décadas de deflación, el consenso en la prensa japonesa es que el daño que está causando el cierre del estratégico estrecho de Ormuz en el suministro energético nipón pesará más en la cita.

Por eso, los principales medios de Japón, como la cadena de televisión pública NHK o el periódico económico Nikkei, esperan que el banco central posponga sus subidas de tipos, dejándolos por tercera vez consecutiva en el 0,75 %, su nivel más alto en las últimas tres décadas.

Aun así, existe la preocupación de que la guerra contribuya a acelerar la inflación, que en marzo registró su primer aumento en los últimos cinco meses (aunque aún continúa por debajo del objetivo del BoJ del 2 %).

Está previsto que el gobernador del banco central, Kazuo Ueda, ofrezca una rueda de prensa durante la tarde del martes para detallar la decisión del organismo.

A pesar de que Estados Unidos e Irán continúan negociando el fin de la guerra mientras mantienen un precario alto el fuego, el estrecho de Ormuz continúa ampliamente bloqueado, lo que está afectando al suministro de crudo de Japón, que importa la mayor parte de su petróleo de la región.

El cierre del estratégico paso ya ha obligado al país a liberar millones de barriles de sus reservas estratégicas de crudo y a subvencionar a las petroleras para reducir los precios del combustible, entre otras medidas, mientras las autoridades se centran en expandir sus importaciones de fuentes alternativas, como Estados Unidos.

Además, los mercados financieros y de divisas también han experimentado movimientos volátiles, con ventas de yenes y compras de dólares como activo seguro que han contribuido a la persistente debilidad de la moneda nacional.